Edgard Rodriguez c. [email protected]
En un contexto como el nuestro, en el que a diario sacamos conclusiones de alcance universal, y con dirigentes que recurren al resultado como única vara de medir, Adalid López debe estar claro del terreno que pisará como timonel de la Selección Nacional.
Aún cuando el interés de los aficionados haya mermado y el orgullo de enfundarse un uniforme de Nicaragua vaya en declive, el equipo nacional de béisbol sigue siendo la máxima atracción deportiva pinolera y eso conlleva una enorme carga de presión.
A partir de mañana, comienza la era de Adalid, un joven timonel con aspiraciones y sueños, como han asomado todos los que han pasado por la Selección, pero donde sólo unos pocos han salido ilesos en una etapa más exigente y con mayores desventajas.
¿Qué hay de Adalid? En primer lugar, fue un decente torpedero con el Rivas y antes con las selecciones nacionales juveniles. Es decir, viene del sitio donde, está probado, salen los mejores managers del juego (short-segunda). Pero claro, eso no es garantía.
Luego, al no ser un jugador de talento extraordinario, tuvo que recurrir a diferentes variantes para sobrevivir en el béisbol y eso en cierto modo, lo ayudó a desarrollarse desde la perspectiva táctica del juego. Tampoco esto hace predecible su éxito.
Sin recurrir al show o a las protestas sin sentido, López se ha ganado su espacio como un manager que impone respeto. No grita, pero pone orden y no anda con titubeos al tomar una decisión, lo cual no es necesariamente un pasaporte hacia el triunfo.
Desde el plano propiamente dirigencial, Adalid tiene como su mayor mérito llevar al Rivas a una Final en su primera temporada como manager y luego, sacar de las brasas al San Fernando y casi forzar el milagro de una clasificación ante el asombro de todos.
Pese a su breve recorrido y a estar aún en fase de construcción, Adalid ha probado que tiene capacidad de conducir a nivel local. Ahora falta ver si es capaz de hacerlo con la Selección, donde el juego es el mismo, pero otros los factores que lo rodean.
Adalid debe seguir así, trabajando duro para trascender. Delegando funciones a cada coach y sacándole el mayor provecho a Julio Sánchez como entrenador general y a Denis Martínez como el eje articulador en los breves períodos que se disponga de él.
Pero sobre todo, debe estar claro que lo único que lo hará persistir en el puesto es ganar. Bueno, a veces ni eso. El propio Sánchez o Noel Areas son testigos de esto. Pero bien, lo cierto es que se inicia la etapa de Adalid y vamos a ver qué es capaz de ofrecer.
