- Iglesia Católica preocupada por “deserciones” a iglesias evangélicas
Verónica SanzEFE
MÉXICO.- Juan Pablo II inició ayer en México la etapa final de su gira americana, con el objetivo de canonizar a Juan Diego, quien se convertirá en el primer santo indígena del continente.
La quinta visita del Papa a tierras aztecas ha sido interpretada por círculos eclesiásticos y políticos como un intento por impulsar los derechos de los indígenas, que representan el 10 por ciento de los cien millones de habitantes de México.
Sin embargo, algunos sectores consideran que el objetivo del viaje de Juan Pablo II, que estuvo en suspenso hasta el último momento, debido a su delicado estado de salud, es frenar la deserción de católicos indígenas hacia religiones evangélicas.
Según el teólogo Jorge Ederly, unas 12,000 personas abandonan cada día el catolicismo en Latinoamérica.
MÁRTIRES DE OAXACA
Además de canonizar a Juan Diego, el indio al que según la tradición se le apareció la Virgen de Guadalupe en el cerro Tepeyac, en 1531, Juan Pablo II beatificará a los mártires de Oaxaca (sur del país) Juan Bautista y Jacinto de Los Angeles.
La polémica sobre si Juan Diego fue un personaje real o ficticio ha quedado en un segundo plano ante el fervor de los mexicanos por la “Guadalupana” y la inminente visita del Papa, que, según dos sondeos publicados ayer por la prensa, es esperado con emoción por la mayoría de los ciudadanos.
El miércoles, el Pontífice atravesará algunas de las principales avenidas de la capital y pasará por el Zócalo, la mayor plaza de América Latina, hasta llegar a la Basílica de Guadalupe, donde canonizará a Juan Diego.
Entre las 24,000 personas que acudirán a la ceremonia, se encontrarán el matrimonio Fox, la mayoría del gabinete, una representación de las etnias indígenas de México, y Juan José Barragán, el joven protagonista del milagro que llevará a Juan Diego a los altares.
El jueves, otras 24,000 personas recibirán a Juan Pablo II en la Basílica, donde beatificará a dos mártires oaxaqueños, prácticamente desconocidos por la mayoría de los mexicanos hasta hace unas semanas.
Ésta será la última ceremonia en México del Papa, que tiene previsto mañana mismo regresar a Roma.
Según las autoridades, doce millones de turistas llegarán a la capital mexicana para ver al Santo Padre.