- Feligreses nicas entre multitud que acompañó al Papa
Edgardo Rivera yLaura Peña ArguetaEspecial para LA PRENSADiario Más! El Salvador
GUATEMALA. – Las campanas sonaron en todas las parroquias de Guatemala y diez mil cohetes explotaron, en señal de júbilo, segundos después que el Hermano Pedro fue proclamado Santo por el Papa Juan Pablo II.
“Declaramos, definimos Santo al Hermano Pedro de San José de Betancourt y lo inscribimos en el catálogo de los santos, para que en todas las iglesias sea devotamente adorado como Santo”, expresó alzando más fuerte la voz, Juan Pablo II.
El Hermano Pedro de San José de Betancourt, es el primer santo de Centroamérica, y Guatemala se ganó ayer ese honor.
Más de 800 mil católicos, miles de ellos salvadoreños, hondureños y nicaragüenses, fueron testigos de la canonización de ese Santo, que llegó a tierras guatemaltecas desde las Islas Canarias en España, para sembrar la semilla del amor en el Siglo XVII.
La canonización fue el punto culminante de una espera de días, meses y años. Un gran regalo para los que, a costa de sacrificio, participaron de la solemne misa de canonización.
Desde las 2:00 de la madrugada un ejército de miles de creyentes recorrió las diferentes calles de la capital.
Las pancartas y las banderas identificaban los lugares de procedencia de cada una de las columnas de feligreses; el frío calaba, pero igual, los peregrinos no pararon la marcha.
Socorro Escobar llegó a las 9:00 de la noche del lunes desde Managua, Nicaragua, tras viajar en buses todo el día. La presión arterial la obligó a sentarse en una de las aceras en espera de alivio; su amiga, también nicaragüense, Otilia Icabalceta, fue quien la acompañó hasta que pudieron incorporarse.
“Siento una gran emoción y quisiera tocarlo a él, en sus hombros”, dijo Escobar, al momento en que aseguró ser devota del Hermano Pedro.
NOTICIAS RELACIONADAS:
