- Empresarios creen que fracaso plan aeropuerto siembra incertidumbre
EFE
MÉXICO.- La renuncia del Gobierno de México a construir en Texcoco el nuevo aeropuerto de la capital, tras la “rebelión” de campesinos afectados por las expropiaciones, ha sembrado “incertidumbre” entre los inversores, según dirigentes empresariales.
El gobierno anunció la cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto en Texcoco después que unos 2,000 campesinos de San Salvador Atenco, una de las comunidades afectadas por las expropiaciones, se levantaran para defender sus tierras.
El plan de infraestructuras más ambicioso del equipo del conservador Vicente Fox preveía inversiones superiores a los 2,800 millones de dólares.
“AVIONAZOS” CAMBIARON TODO
El secretario de Comunicaciones y Transporte, Pedro Cerisola, explicó en un encuentro con corresponsales extranjeros que el gobierno baraja otras posibilidades, aunque evitó concretarlas y se limitó a señalar que “no se descarta nada”, ni siquiera la ampliación del actual aeropuerto de Ciudad de México.
Rechazó que la decisión pueda interpretarse como un “fracaso” del Ejecutivo y opinó que, por el contrario, “es una muestra de sensatez y madurez política”.
El ministro no quiso hablar de las pérdidas provocadas por la suspensión ni de la fórmula que se empleará para compensar a las empresas que habían comprometido inversiones en la zona.
“Se compensarán de acuerdo a las normas internacionales”, señaló Cerisola, que argumentó que la caída del tráfico aéreo tras los atentados del pasado once de septiembre amplía el margen de maniobra para resolver el problema de saturación de las instalaciones de la capital.
En el escenario previo al 11 de septiembre, apuntó, se estimaba que el aeropuerto de Ciudad de México se saturaría en cinco años. Ahora barajamos entre siete y ocho años”.
NEGOCIACIONES
A su juicio, el gobierno no actuó con “prepotencia” en este caso, aunque hubo “errores humanos” en el tratamiento del conflicto y no se consultó previamente a los campesinos para “evitar especulaciones”, admitió.
El gobierno, que inicialmente ofrecía entre 7 y 25 pesos (0.7 a 2.5 dólares) por metro cuadrado expropiado, elevó su oferta tras las protestas, aunque los campesinos mantuvieron su negativa a ceder las tierras.
“No hubo una negociación de regateo”, dijo el ministro. “Si los campesinos no quieren irse, no los vamos a echar a patadas”.
El proyecto, anunciado en octubre del pasado año, fue rechazado por ecologistas, partidos de oposición y recurrido ante la Suprema Corte de Justicia por las autoridades municipales de Ciudad de México y Texcoco.
TEMORES
El presidente de la Confederación Patronal de México (Coparmex), Jorge Espina, advirtió el viernes sobre la incertidumbre que puede crear entre los inversores la cancelación del proyecto.
El director de Centro de Estudios del Sector Privado, David Cuadri, opinó que “es una señal que oscurece el horizonte para muchos proyectos en el país. Hace muy claro que hay una serie de restricciones políticas en México que impiden que las decisiones sobre nuevos proyectos se concreten realmente, y eso es algo que está en el ánimo de los inversionistas”.
“Un país que no puede llevar a cabo ningún proyecto importante creo que debe reflexionar seriamente sobre sus limitaciones”, agregó.
