Róger Araica Salas
Desde hace algunos años, posiblemente desde que surgió el libro de Hernando de Soto: “El otro sendero”, se ha estado enfatizando el tema de la microeconomía como una solución alternativa de los países pobres en la búsqueda del desarrollo dentro de una economía de mercado globalizado. Se han dedicado ingentes esfuerzos y se han invertido recursos en la capacitación, asesoría y creación de espacios para motivar y tecnificar a los microempresarios, a fin de que éstos puedan crear y producir productos transables (que se puedan comercializar en el mercado internacional) y organizar empresas que puedan insertarse dentro de un mercado globalizado.
Parte de esos recursos y de esos esfuerzos son las ferias organizadas por Inpyme. Dentro de ese contexto y como parte del curso de maestría Mipyme del Instituto de Desarrollo Empresarial (IADE) en colaboración con la Universidad Americana (UAM), nos dirigimos todo el grupo de compañeros a visitar la XX Microfer en la ciudad de Managua.
De manera personal visité los módulos de Industrias Metalúrgicas “Kacho” que produce artículos de hierro como anaqueles, escaleras, estufas, percheros, muebles multiuso y otros artículos para el hogar; “Aludasa. Aluminios “Dalila”, productores de ollas, vasos y productos de aluminio; “La Botánica”, cuya especialidad es la medicina natural (en la tarjeta de presentación que me entregó la Sra. Ana Matilde Avilés están los membretes de Inpyme y Swisscontact, por lo que presumo que estos productos tienen asesoría de estas organizaciones); quiosco “Los Gemelos” que comercian revistas y libros usados y nuevos; Distribuidora “Chilo la Negrita” que vende cajetas, rosquillas, churritos y gaseosas; y “Caché Mobiliario + Herrajes Hetich” que tienen una combinación de producción de muebles con distribución comercial de bisagras, aldabas, pernos, angulares, etc., de manufactura alemana.
Del resultado de las encuestas de esta pequeña muestra, concluyo que ninguno está pensando en comercializar a nivel internacional con productos transables, y como empresa están más preocupados por la venta inmediata de corto plazo en un espacio geográfico muy focalizado. El único que manifestó algún concepto de estrategia competitiva fue el Sr. Diego González, propietario de “Caché Mobiliario + Herrajes Hetich”. Decía el Sr. González durante la entrevista, que han capacitado a unos 80 maestros de carpintería y que piensan llegar a unos 300 en diferentes partes del país por medio de la alianza con una ONG con quienes se han asociado. Según sus palabras el principio rector de su estrategia es “calidad alemana a precios chinos”.
Luego de haber recorrido con la vista la mayoría de módulos, no pude distinguir ningún producto de característica nicaragüense que pueda posicionarse con ventaja competitiva en el ambiente internacional de economía globalizada. ¿Puede tomarse a la feria como un indicador de lo que sucede económicamente a nivel nacional? ¿Es la microeconomía microempresarial una alternativa al desarrollo? ¿O es sólo economía de sobrevivencia?
El PNUD define el Desarrollo Humano Sostenible como “un proceso continuo e integral que reúne dimensiones del desarrollo de las sociedades y de las personas, en los que resulta central la generación de capacidades y oportunidades, por y para la gente, con las que la equidad se acreciente para las actuales y futuras generaciones”.
Si nos apoyamos en esta definición del PNUD vemos como elementos importantes del desarrollo:
a) Que se requiere de una estrategia dual que apunte a las futuras generaciones sin descuidar a las actuales.
b)Que haya una justicia equitativa, es decir, una justa distribución de la riqueza
c) Que se priorice a la gente por encima de las estructuras
d) Que en el centro de toda la problemática está la generación de capacidades y oportunidades
e) Que debe existir un desarrollo general de la sociedad vinculado al desarrollo personal
f) Que es un proceso complejo y de largo plazo que involucra diferentes dimensiones de la sociedad, economía y medio ambiente.
Desde mi perspectiva la definición del PNUD es incompleta porque no incorpora el aspecto del mercado en este contexto de economía globalizada. Aunque podría ser que quede implícito. Pero el asunto es tan definitorio que debería aparecer claramente explicitado.
Lo que sí queda muy claro es que en la multidimensionalidad del fenómeno hay que trabajar todas las variables. No se puede enfatizar en unas mientras las otras permanecen constantes. En las reflexiones del Club de Roma (1972) se ha aceptado “la idea que es necesario tomar en cuenta, no solamente el sistema económico suponiéndolo cerrado, sino también las interacciones que él tiene con los otros sistemas, sociales y ecológicos”.
Pero volviendo al asunto de la feria, creo que ésta refleja que el Inpyme ha hecho un buen trabajo en una de las dimensiones del desarrollo: microfinanzas microempresariales; pero que se han dejado por fuera todas las demás (las de la definición del PNUD) que no corresponde ejecutarlas precisamente al Inpyme, sino a otras instancias del tejido económico, político y social nacionales e internacionales.
Las evidencias históricas muestran que hay países que han basado toda su estrategia de desarrollo en la microeconomía microempresarial, pero en paralelo con el desarrollo cultural. A nivel micro, lo mismo que a nivel macro, la estrategia sin cultura parece que no funciona.
¿Constituyen las microeconomías una alternativa al desarrollo? La respuesta es un sí condicionado a que se aborden con eficacia todos los aspectos que contribuyen a la generación de la riqueza, y se considera a la microeconomía insertada dentro de la macroeconomía general del país.
El autor es director del organismo Visión Mundial Nicaragua.
