- La mayoría de tragedias en el campo tienen como arma el machete
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]
Los hay de distintos tamaños y estilos, sus utilidades como herramienta de trabajo son incontables, principalmente en las labores del campo, por lo que es común ver a campesinos de todas las edades portando un machete que, por lo general, siempre está muy bien afilado. Esta herramienta también es conocida como “cutacha”, “guapota”, “cuma” y “güirro”.
En la mayoría de los casos, el machete es utilizado para labores de limpieza de áreas productivas, aunque se estima que en uno de cada tres hogares nicaragüense existe al menos una “cutacha” que es usada en diversos menesteres: cortar las partes difíciles de las carnes, limpieza de patios y jardines, incluso para “pelar” cocos y otras frutas de corteza resistentes, entre otras.
Pero, lejos de éstas y otras incontables utilidades, el machete se ha convertido en la más letal arma de ataque y defensa en las zonas rurales del departamento de Matagalpa, donde prácticamente sustituyó a las armas de guerra que por más de una década usaron los campesinos para defender sus vidas y propiedades.
Verdaderas batallas y duelos al mejor estilo de espadachines orientales, resumiéndose en crímenes horrendos, han sido cometidos utilizando el “güirro” como arma.
Las autoridades policiales no llevan registros de cuántos delitos son cometidos utilizando machetes, pero, las actividades delictivas van desde lesiones leves hasta espeluznantes asesinatos, desde robos con intimidación hasta tomas de propiedades, además de otros delitos de primer orden y hasta en paros y protestas de productores.
Las estadísticas de la Policía registran únicamente la ocurrencia de delitos de acuerdo a la tipificación penal, pero no detallan el tipo de armas utilizadas.
NO ES VISTO COMO PELIGRO
No obstante, el jefe departamental de la Policía en Matagalpa, comisionado mayor, Walter Dean Dixon Brautighan, señaló que a nivel departamental “no creo que el machete juegue un papel tan determinante en la comisión del delito en relación al total de delitos registrados”.
Dixon resaltó que, de forma general, la ciudadanía no ve como un inminente peligro a una persona que porte un machete. “Son realidades nuestras y un control riguroso sobre el machete no implica, necesariamente, un trabajo de prevención y no tiene ninguna lógica hacerlo porque es muy masivo (su comercialización)”, dijo.
De acuerdo con el señor Rafael Sevilla Montenegro, propietario de una ferretería en Matagalpa, la vida útil de un machete es de aproximadamente un año. “Antes el campesino estaba acostumbrado al molejón para afilar sus machetes, pero ahora están las limas y los esmeriles que acortan la vida útil del machete a más o menos un año”.
Sevilla dice que actualmente en su ferretería se vende un promedio de cuatro machetes por cada semana y los precios de la herramienta oscilan entre los 26 córdobas con cincuenta centavos y 39 córdobas, dependiendo del tamaño y calidad.
En otros negocios, distribuidoras y tramos en los mercados Norte y Sur de la ciudad de Matagalpa, por su cercanía a las terminales de buses intermunicipales se venden entre cinco y diez machetes por semana a precios relativamente similares.
Como característica común los dueños de negocios consultados dijeron vender el machete a cualquier persona que lo compre, “sobreentendiéndose” que será utilizado para lo que fue inventado: “como herramienta de trabajo”.
