- Los niños van creciendo con el machete en mano como parte de su medio de convivencia en el campo
Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]
Para el sociólogo matagalpino, Joaquín González Guzmán, el machete es un prototipo de instrumento clásico de la historia del campesinado nicaragüense, y en el campo es tan indispensable que sin el machete “el campesino no puede vivir en este país, especialmente en la zona norte”.
González destaca que el machete es la representación de un instrumento de trabajo que históricamente era utilizado en Europa del Este, no así en Europa Occidental, donde la herramienta de trabajo era la hoz.
En América, culturas indígenas como la azteca o la maya, utilizaban lanzas y cuchillos de piedra que posteriormente fueron sustituidos por metal en la época de la colonización.
En el caso de Nicaragua, el sociólogo opina que el uso del machete fue introducido por los españoles expresamente para cortar lianas y abrirse caminos entre la maleza para llegar a lugares donde posteriormente ubicaron sus poblados.
“Con el paso del tiempo, el machete se convierte en un arma que efectivamente es letal. Para el campesino el machete es su instrumento primordial de trabajo. Lo tiene siempre junto a su cama, lo lleva siempre con él para sus faenas en el campo, incluso lo utilizan las amas de casa en la cocina. Es el implemento número uno, por excelencia, del trabajo del campesino nicaragüense en general”, dice González.
Añade que por efectos de los peligros que corre, sea por la presencia de animales, serpientes, o para la defensa de sí mismo, el campesino ha utilizado el machete como un arma no sólo defensiva, sino también de agresión porque muchas contiendas o contradicciones, sean de carácter político, familiar o por efectos del licor, usando el machete causa la muerte y el daño a otras personas.
“Es muy común en Nicaragua, especialmente en la zona norte, que en las diferencias entre los campesinos, fundamentalmente cuando están bajo los efectos del alcohol, se usen machetes como un arma para defenderse, atacar y determinar, por medio de la fuerza, quién tiene la razón”, explica González.
Un factor incidente para que se presenten este tipo de casos es que el machete forma parte de la cultura social del campesinado y en el campo, “el niño utiliza este instrumento desde que tiene uso de razón. El niño campesino de cinco o siete años comienza a ayudarle a la mamá en los quehaceres de la casa y usa el machete que luego se convierte en la herramienta preponderante para el trabajo en la cultura agrícola e igualmente, al pasar el tiempo, lo va utilizando como un medio de defensa o de ataque”.
“El machete es como la representación de la lucha del campesino por defenderse no sólo de los elementos naturales de su entorno que significan algún peligro para su vida, sino también para defender uno u otro derecho, bien o mal interpretado, y el machete es la representación de la rebelión indígena que constituyó un arma defensiva en los momentos más cruciales de la lucha por la liberación de Nicaragua”, concluyó el sociólogo.
