LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Palos, piedras y machetes relucieron durante el desalojo de campesinos en la Hacienda la Estrella, de Antonio Aráuz, el 29 de agosto del 2000, en el que el capitán Denis Castro Rugama, segundo jefe de seguridad pública de la Policía de Matagalpa y los suboficiales Medardo Castillo, Víctor Hugo Lara, los policías Néstor Ramírez, (conductor), Harold Castro, Jorge Luis Jarquín, el inspector Álvaro Mantilla y el policía voluntario Santos Ángel Duarte, resultaron lesionados. Por parte de los trabajadores de La Estrella resultaron heridos Iván Zeledón López y Jairo Antonio Rivera López”.

A filo de machete

Una básica herramienta campesina puede tornarse en una temible arma, como lo demuestra nuestro corresponsal en Matagalpa, Luis Eduardo Martínez, en esta crónica de sangrientos crímenes, donde el principal protagonista fue el machete o güirro. Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected] Ver fotosEl sol luchaba esa tarde contra la bruma de las montañas matagalpinas. Eran las […]

  • Una básica herramienta campesina puede tornarse en una temible arma, como lo demuestra nuestro corresponsal en Matagalpa, Luis Eduardo Martínez, en esta crónica de sangrientos crímenes, donde el principal protagonista fue el machete o güirro.

Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL /[email protected]

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El sol luchaba esa tarde contra la bruma de las montañas matagalpinas. Eran las tres de la tarde de un martes 23 de julio en la fresca comunidad de Monteverde, municipio de San Dionisio, y un joven de 17 años, identificado por las siglas CMP pensaba en Francisca, su amada, una joven campesina de la misma comunidad.

En esas estaba cuando quiso la suerte, o la desgracia, que llegara Carmen Díaz, quien le dijo que había visto salir a las hermanas Francisca, Andrea y María Baldonado Orozco, cuando éstas se dirigían hacia la comarca El Ocote, en el mismo municipio.

El muchacho pensó que ésa era la oportunidad que esperaba para conversar con su novia Francisca y resolver de una vez las diferencias de la relación, por lo que decidió ir a esperarla a una montañita conocida como El Papayón.

Según el informe policial de los hechos que se haría luego, el joven —que al inicio se identificó ante la policía como “José Ángel”— salió de su casa a las cuatro y media de la tarde con un afilado machete, como es costumbre en el campo.

Pasó una hora y la ansiada novia no pasaba de regreso a su casa. Fue hasta las 6:30 minutos cuando José Ángel divisó, a lo lejos del camino, una silueta femenina que montaba un caballo al galope y, entusiasmado salió a su encuentro. Se trataba de Andrea Baldonado Orozco, una guapa joven de 21 años de edad, hermana de Francisca, la novia del joven.

De la sorpresa a la desilusión y de ésta a la pregunta:

— “¿Y Francisca?’’— interrogó.

— “¿Por qué querés saber?’’.

— “Porque somos novios’’—respondió el muchacho, mientras Andrea continuaba con su camino y replicaba:

— “No creo que mi hermana ande con un roba guineos’’.

Ése fue el supuesto breve diálogo que, según un parte policial, sostuvieron Andrea y su aparente cuñado que, airado y al ver que Andrea se iba, recogió una piedra que lanzó en contra de la muchacha, impactándole en la parte trasera de la cabeza.

La muchacha cayó de la bestia y, el joven poseído por la furia desenvainó su machete para descargar nueve filazos en contra de su víctima. Por si fuera poco, tomó otra piedra y la dejó caer en contra del cuerpo ya sin vida de Andrea.

La soledad de aquellos parajes le dio tiempo para que el muchacho recogiera el cadáver de la joven y lo llevara junto a un árbol a la orilla de una quebrada, logrando ocultarlo parcialmente con monte que cortó con el mismo machete. También le echó encima un puñado de tierra.

FUE AL VELORIO A CONSOLAR A SU NOVIA

Pero, el asesinato y hallazgo del cadáver de Andrea fue del conocimiento de la Policía Nacional de San Dionisio mediante la denuncia que interpuso Mauricio Díaz Palacios, hasta las nueve y media de la noche del mismo martes 23 de julio.

Luego de ser examinado en el mismo lugar del crimen, por el médico del centro de salud de San Dionisio, doctor Miguel Ángel Ordóñez Urbina, el cadáver de Andrea fue llevado a su casa en Monteverde, para que fuera velado y luego sus familiares y amigos le brindaran cristiana sepultura.

Pero, al velorio también asistió el joven victimario, quien en todo momento trataba de consolar a su novia Francisca Baldonado Orozco, ante el lamentable deceso de su hermana Andrea.

Si la familia estaba ajena, la Policía pronto sospechó del muchacho y lograron la captura de éste y de los hermanos Miguel Ángel y Rito Miguel Jarquín Martínez, de 34 y 24 años de edad, respectivamente, además del padre de estos últimos, Gumersindo Jarquín Mendoza, de 62 años, quienes fueron remitidos a la orden del Juez Local Único de San Dionisio, para ser procesados, el primero como autor material y los últimos como cómplices del crimen.

Ante esa instancia, el defensor de José Ángel demostró, en primer lugar, su verdadera identidad y luego su minoría de edad, por lo que el Juez Local Único de San Dionisio lo remitió de inmediato ante la titular del Juzgado Especial de la Niñez y la Adolescencia con sede en Ciudad Darío. Los otros fueron puestos a la orden del Juzgado Segundo de Distrito del Crimen de Matagalpa.

¿POR ENCARGO?

De las investigaciones policiales se desprende que el asesinato de Andrea Baldonado Orozco, posiblemente haya sido producto de una rencilla entre las familias Jarquín y Baldonado, originada hace unos meses, cuando el padre de la ahora occisa, Francisco Baldonado, lesionó gravemente, con un filoso machete, a Rito Jarquín Martínez.

Por este hecho, el juez que conoció la causa dictó auto de segura y formal prisión contra Francisco Baldonado, por lo que éste guardó presidio por varios meses en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, hasta que la semana anterior fue declarado inocente por un Tribunal de Jurados.

Las averiguaciones policiales indican que fue CMP (quien también se hace llamar José Ángel) el autor de los mortales filazos. Éste, en su declaración ante la Policía, dijo que don Gumersindo Jarquín Mendoza había ofrecido quinientos córdobas por matar a cualquiera de la familia Baldonado Orozco.

Aunque el menor confesó haber cometido el espantoso crimen, la titular del Juzgado Especial de la Niñez y Adolescencia, Scarlet Lugo, y del Juez Segundo de Distrito del Crimen de Matagalpa, Frank Rodríguez, tienen en sus manos la responsabilidad de esclarecer muchas interrogantes, previo a dictar sus correspondientes sentencias interlocutorias.

MUTILADOS POR EL “CUMA”

La hoja del “cuma”, así llaman los campesinos al machete, también relució el 21 de julio, a las cuatro de la tarde, cuando el campesino Mauricio Olivas Rodríguez, de edad no precisada, fue atacado a filazos por los hermanos Daniel y Douglas Orozco Martínez y un tercer sujeto no identificado, cuando la víctima se dirigía de su casa, en la comunidad Cuatro Esquinas, del municipio El Tuma-La Dalia, hacia la finca San Rafael, en el mismo municipio.

Olivas Rodríguez resultó con un filazo en la cabeza, una oreja desprendida y un machetazo en la mandíbula, por lo que fue llevado al Hospital Regional de Matagalpa y luego remitido al Hospital de especialidades ‘’Lenín Fonseca’’ de Managua. El móvil del hecho fue el robo, pues los agresores despojaron a su víctima de un reloj, un radio portátil y el poco dinero que llevaba en los bolsillos.

Similar situación enfrentó el campisto Sergio Pérez, de 39 años, quien también fue internado en el Hospital ‘’Lenín Fonseca’’, luego de haber sido agredido a machetazos por sujetos aún desconocidos. Casi desangrado, Pérez fue encontrado por el señor Francisco Sánchez, quien dio parte a la Policía para que lo trasladaran de urgencia al Hospital Regional de Matagalpa.

A la fecha la Policía desconoce quién o quiénes atacaron al campisto, que presentaba las dos manos casi desprendidas, además de heridas en la cabeza, cuello, espalda y uno de sus ojos. El suceso ocurrió a las siete de la noche del 17 de julio en el sector conocido como El Coyolar Número Uno, jurisdicción del municipio El Tuma-La Dalia.

MUERE DESANGRADO

En tanto, la noche del domingo 14 de julio, Arlen Tercero Fernández, originario del municipio de Matiguás, murió desangrado cuando era llevado de urgencia hacia el centro de salud del mismo poblado, luego de recibir un machetazo en el brazo izquierdo que le asestara un sujeto identificado únicamente como “Wilmer”.

Datos suministrados por la Policía señalan que Arlen y su hermano, Aquiles Tercero Fernández, iban a su casa en el sector conocido como Apantillo del Comajón, cuando fueron interceptados por cuatro desconocidos, que sin motivos aparentes, los agredieron a filazos. Entre los atacantes, Aquiles reconoció a “Wilmer”, de quien dijo fue el autor del machetazo en contra de su hermano. Además, Aquiles dijo a la Policía de Matiguás que él recibió varios “cinchazos” en diferentes partes del cuerpo.

En otro caso ocurrido la tarde del domingo 16 de junio, en el barrio El Jobo, del poblado de San Ramón, la señora Cristina Méndez Ochoa, de 32 años, resultó con una profunda herida en la mano derecha, luego de ser atacada por su marido Víctor Martínez Sánchez quien en estado de ebriedad le asestó un machetazo porque él exigía que su cónyuge le sirviera carne y ésta le dijo que únicamente había frijoles para el almuerzo.

La mañana del 27 de mayo, en el poblado de Matiguás, el niño de tres años, Ismael Antonio Linarte Suárez, recibió un machetazo en la cabeza que le propinara su abuelo Gumersindo Suárez Guido, cuando el menor quiso defender a su abuela María Leoncia Amador, quien era el blanco del endiablado hombre.

Ante las autoridades policiales de Matiguás, la señora Amador declaró que su ex compañero de vida llegó a su casa en completo estado de ebriedad, armado de un machete y con claras intenciones de asesinarla. Pero, en su intento por cumplir sus objetivos, Suárez encontró en su camino al niño, asestándole un filazo en la cabeza. El menor tuvo que ser llevado al Hospital de Boaco.

CON EL «GUIRRÓ» COLGADO

En algunos municipios como Waslala, es común ver a niños que desde temprana edad han aprendido a llevar siempre consigo un machete. “Aquí todo mundo anda con un güirro colgado, hasta para ir a las fiestas”, dice don Carlos Torres, poblador de la zona.

En este sentido, el capitán Rodolfo Amador, jefe de la delegación policial de Waslala, dijo que en lo que va del año, en ese municipio han ocurrido entre 35 y 50 hechos delictivos de diversa tipificación cometidos con machete.

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