Luis Felipe Palacios [email protected]
El embajador de Estados Unidos acreditado en Managua, Oliver Garza, reveló ayer que la justicia estadounidense puede enjuiciar al ex presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán —sin necesidad de esperar la sentencia de la juez Juana Méndez— siempre y cuando comprueben que realizó operaciones de lavado de dinero en ese país.
Luego de un almuerzo de despedida que le ofreció la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham), Garza aseguró a los periodistas que el Gobierno estadounidense firmó en el año 2000 un convenio de colaboración con el Gobierno de Nicaragua, que permite capturar “en dónde sea” a los violadores de las leyes de su país, aunque no sean ciudadanos estadounidenses.
“El Gobierno de Nicaragua acuerda recibir a las personas designadas por el Gobierno de los Estados Unidos para desempeñar las responsabilidades del Gobierno de los Estados Unidos bajo este Acuerdo”, dice el documento en su parte referida a la situación jurídica de los funcionarios del Gobierno de Estados Unidos en Nicaragua y que fue firmado el 18 de agosto del 2000.
Garza recordó que el acuerdo lo firmó con el entonces ministro de Gobernación, René Herrera, actual diputado liberal y leal al ex mandatario Alemán, con quien acordó “investigar asuntos en el cual hay un crimen trasnacional”.
“Los casos son limitados obviamente, nadie quiere entrar a un problema político con países amigos, pero países amigos entregan a esos sujetos en base de pedidos y acuerdos internacionales o bilaterales que existen”, afirmó el embajador, quien rechazó que el acuerdo fuera injerencista.
“Por favor, qué injerencismo, (si) hay un acuerdo entre estos dos países para tratar con el problema de la corrupción y en base a eso hay acuerdos de cooperación en donde los gobiernos acuerdan que vamos a buscar y tratar de llegar a parar este problema (de la corrupción)”, justificó.
“Estamos dispuestos a ir adelante en un caso en base a las pruebas conseguidas en un país extranjero, obviamente es delicado, porque muchas veces se aprueba y se hace a base de acuerdos internacionales, pero sepan que este país (Nicaragua) es firmante de un acuerdo internacional para intercambiar documentos que puedan llegar a probar un caso de crimen transnacional”, reiteró.
Señaló que aquellos nicaragüenses que fueron acusados de lavar dinero con recursos del Estado de Nicaragua y viven en Estados Unidos, pueden ser llevados a juicios a los tribunales correspondientes, cuando se compruebe que violaron las leyes estadounidenses.
“Los Estados Unidos está dispuesto a aplicar sus leyes violadas, está dispuesto a prestar ayuda a otros gobiernos que pidan la ayuda para investigar estos casos, en particular si ese camino y esa ruta se tomó por la vía del sistema bancario de los Estados Unidos”, aseveró.
LA ENCRUCIJADA DE NICARAGUA
En un discurso ante los miembros de Amcham, Garza consideró que Nicaragua se encuentra en una encrucijada, en la que los nicaragüenses deberán escoger entre la corrupción o la honestidad. Él se apuntó a que “la guerra contra la corrupción debe ser peleada y ganada”.
“Los Estados Unidos está preparado para hacer su parte en la lucha contra la corrupción. En Nicaragua, así como en otros países alrededor del mundo, los Estados Unidos está y seguirá implementando sus leyes que prohíben la entrada a los Estados Unidos a los individuos sospechosos de estar involucrados en el lavado de dinero o la confiscación de propiedades que legalmente pertenecen a ciudadanos estadounidenses. Además, aquéllos que han violado las leyes de los Estados Unidos serán acusados”, aseveró.
Observó que en la próxima semana, la Asamblea Nacional “será retada” a decidir si todos los nicaragüenses, incluyendo los diputados, son responsables ante la ley. “El Poder Judicial será retado a demostrar que puede valorar las pruebas en los distintos casos de corrupción y tomar decisiones apegadas a derecho, sin tomar en cuenta las presiones políticas partidarias que enfrentará”, añadió.
Garza sostuvo que la Fiscalía y la Contraloría serán retadas a poner de lado sus intereses partidarios y dedicar sus esfuerzos a investigar y combatir la corrupción. “El CSE será retado a demostrar que puede superar su actual crisis interna para enfrentar las preguntas que pueden resultar de estas investigaciones”, agregó.
“El pueblo nicaragüense será retado a levantarse nuevamente y exigir un gobierno honesto, tal y como lo hizo clara y firmemente en noviembre pasado (…) Tengo fe que Nicaragua podrá escoger sabiamente en este momento decisivo de su historia y surgir fuerte y más próspera”, concluyó.
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