Francisco Jarquín Soto [email protected]
Nada más motiva a Marlon Abea, después de la pérdida de su madre, que jugar a la pelota con la Preselección Nacional. Sin embargo a pesar que a voces se ha hablado de su llamado al equipo, aún espera impaciente la convocatoria oficial de la Federación Nicaragüense de Béisbol Asociado.
“El Béisbol lo traigo en la sangre, y aunque aún estoy con el dolor y la desdicha de la muerte de mi madre, quiero jugar. La razón por la que no me presenté a la preselección fue porque estaba trabajando en los Estados Unidos, para dar abasto para los medicamentos de mi madre, qué si me quedaba aquí no lo iba poder hacer”, explica Abea.
Ahora Marlon pretende quedarse en el país para jugar en la Selección, y si por algún motivo no lo llaman, esperará los entrenamientos del Bóer, que podrían empezar en la primera semana de septiembre.
“En Estados Unidos tengo un trabajo fijo, pero quiero jugar en mi país. Es más, mi jefe sabe que juego en Nicaragua y no hay problema. Por eso mis planes son quedarme hasta febrero o marzo, y trasladarme a trabajar allá, donde incluso estaba haciendo contacto con un agente para jugar béisbol profesional ya sea en México, Taiwán o algún otro lugar, pero ocurrió lo de mi mamá y…”, continuó.
“MATAMOROS DEBE MADURAR»
Para Marlon Abea, la actitud que ha tomado Adolfo Matamoros respecto a su posibilidad de llegar a los entrenamientos de la “Pre”, no es el más adecuado para alguien que pretende representar a la Selección Nacional.
“Los que representamos a Nicaragua debemos de trabajar en función de un colectivo y no en forma personal, y sí Matamoros no entiende eso todavía es porque le hace falta madurar. Cuando yo era suplente y Julio Vallejos era el titular en la Selección, nunca anduve con esas tonteras y sí bien algunas veces cometí el error de entrar en un rifi-rafa con Vallejos, ahora me llevo bien con él” comentó.
“El problema es que habla mucho. Cuando estábamos en la Final contra el Chinandega, él (Matamoros) nos decía: ‘hay que jugar como hombres’ y mira lo que pasó, jugamos más que hombres y les ganamos. Además mi nombre pesa en el argot beisbolero y no lo que dice que me fajo o no sé que. Yo sí pego muchos hititos, empujo muchas carreritas, y esas cosas sí pesan”.