Luis Sánchez Sancholuis.sá[email protected]
Esta semana se celebró un aniversario más del fallecimiento del héroe nacional José Dolores Estrada, de quien por fortuna nadie habla mal todavía, pues los héroes están pasado por un mal momento, al menos los de Nicaragua.
En efecto, al héroe cultural, Rubén Darío, un escritor argentino de “raras costumbres” lo pone en un libro por el suelo: “Traumatizado, tarado, alcohólico, maníaco-depresivo, maricón, travestí”, le dice (“¿Será posible tanta bajeza ante tanta estatura?”, se preguntó Sergio Maltez en un artículo publicado en LA PRENSA, el sábado 3 de agosto corriente). Y a Sandino un eminente historiador nicaragüense también lo ha acabado: “enfermizo emocional, desequilibrado, asesino, bárbaro fratricida, espiritista, alocado”, etc., ha dicho del héroe de Las Segovias.
Héroe, según el Diccionario de la Lengua Española, era “entre los antiguos paganos el nacido de un dios o una diosa y una persona humana, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios; como Hércules, Aquiles, Eneas, etc.” Y además, se llama héroe a un “varón ilustre y famoso por sus hazañas y virtudes”.
Aparte de los anteriormente mencionados, otros héroes muy conocidos de la mitología greco-romana son Prometeo, Atlas, Ulises, Perseo, Jasón, Esculapio, Orfeo, Anfión y Lino (poetas y músicos), Teseo, Orión, Atreo, Edipo, etc.
Pero todos los pueblos tienen sus héroes, como Sigfrido, de los germanos; Rolando, de los francos; el Cid Campeador, de los españoles; Netzahuatlcoyol, de los mesoamericanos prehispánicos…
Los caciques Nicaragua y Diriangén “conforman el más antiguo sustrato de la nacionalidad nicaragüense y de la naturaleza de nuestro pueblo”, dice el historiador Jorge Eduardo Arellano en Héroes sin fusil. Y también caracteriza a Rubén Darío como “nuestro mayor héroe cívico”.
En cuanto a Sandino, en la Enciclopedia de Nicaragua se le define como “un símbolo de la defensa de la plena soberanía nacional y la libertad”. “General de Hombres Libres”, lo llamó el escritor francés Henry Barbusse, y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal escribió que “Sandino es el más grande héroe de nuestra Patria en los tiempos modernos y su memoria debe ser guardada con cariño en el corazón de todo nicaragüense”.
Los héroes son, para los pueblos, “la expresión en forma dramática —es decir, mediante acción y personajes, o a través de imágenes— de sus propias creencias”, según anota el español J. A. Pérez Rioja en su Diccionario de Símbolos y Mitos. Pérez Rioja dice que entre los símbolos y mitos de las diversas culturas hay una interacción, como el vínculo que en la Edad Media se estableció entre la mitología greco-romana y las creencias cristianas: “Hércules se transforma en una especie de San Miguel, la fábula de Orfeo se aplica a Jesucristo; la historia de Eros y Psiquis recuerda la creencia en la resurrección”.
Pero ahora ningún héroe histórico está a salvo. Hasta el ex presidente Arnoldo Alemán anda por los suelos, pues, aunque a algunos les parezca de Ripley es un héroe para sus seguidores y hasta hay diputados que darían la vida por él.
(Casi se me olvida decir que uno de los más célebres héroes de la mitología greco-romana es Caco, hijo de Vulcano, quien era un ladrón tan compulsivo que hasta le robó las reses a Hércules, pero éste lo estranguló en el Monte Aventino, donde ahora está la ciudad de Roma).