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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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Más allá de la “huaca” de los Alemán

Cristiana Chamorro [email protected]

Se apuntaron un diez, le respondí en el Olof Palme a Joel Gutiérrez, vocero presidencial, cuando me preguntó “cómo calificás esto en una escala del cero al diez”, refiriéndose al destape de la “huaca” de los Alemán.

Efectivamente el gobierno logró lo que necesitaba por el momento. Primero, una reventa de su proyecto de lucha contra la corrupción. Segundo, que la mayoría de los nicaragüenses volvieran a condenar a los Alemán. Y tercero, que la población recogiera esperanzas para seguir esperando un posible final feliz, aún sin movilización inmediata del Presidente y sin un programa de rescate al dinero saqueado.

Para mí lo importante es que alrededor de la “huaca” de los Alemán y al margen del gobierno, de los liberales y de los sandinistas, se está juntando en Nicaragua la expresión voluntaria de una tercera alternativa pluralista de afirmación democrática. Es la verdadera fuerza política de la “Nueva Era” y tiene dos características: independencia del Gobierno, no es prebendaria sino producto de una conciencia nacional con autonomía propia y antes de unirse contra la corrupción ya estaba unida en contra del pacto Alemán-Ortega.

Es una mayoría de nicaragüenses no articulada en partido ni movimiento político alguno la cual en todas las encuestas de opinión aparece incrédula ante cualquier institución hija del pacto. Es como una gran sociedad anónima, sin escritura ni estatutos que le tiene decretado el destierro político al ex presidente Alemán, le mantiene su castigo histórico a Ortega y le da a don Enrique una legitimidad más allá de los votos obtenidos para que le abra el camino a Nicaragua y la libere de sus males históricos con visión de largo plazo.

Para Nicaragua la acusación de Bolaños en contra del Presidente de la Asamblea Nacional, su familia y sus allegados y la embestida de éstos en contra del Presidente de la República, afecta a todos los ciudadanos y perjudica a todas las instituciones políticas y no políticas del país. Y algo más, confirmo que la “huaca” de los Alemán tuvo su gran protección en la lógica delincuencial del pacto: en la inmunidad de los caudillos para darse impunidad con el apoyo de un terremoto institucional que tiene ahora que ser reconstruido para que Bolaños pueda cumplir con todas sus promesas de campaña.

Es claro que no sólo por audacia los arnoldistas tienen trabado el país, sino por la permisibilidad que los orteguistas le dieron a Alemán y le mantienen al conservar intocable la estructura institucional del pacto. Su desmontaje pasa por la voluntad política de Ortega, más allá de la desaforación de Alemán que el presidente Bolaños tendrá que conseguir, a cualquier costo, porque de lo contrario estará en peligro la Presidencia de la República con la destitución que lo amenazan los Alemán.

Y es en este punto donde se pone a prueba la sinceridad de los 38 votos del Frente Sandinista ofrecidos para desaforar al presidente de la Asamblea. La credibilidad presente y futura de este partido depende de las señales que den y que todavía no dan de apertura a la posibilidad de reorganizar la vida institucional del país a través de la dirección de sus otros poderes.

La ocasión es propicia para que se sigan juntando todos los otros intereses pluralistas de afirmación democrática, sin olvidarse que en el fondo este asunto exige destrabar los tranques del pacto, que chirrean como las puertas de los castillos medievales e impiden la desaforación de los Alemán para que se haga justicia en Nicaragua.

A pesar de la guerra de poderes, la crisis institucional y la incertidumbre generalizada, con el destape a la “huaca” de los Alemán el país está logrando un consenso, un estado de claridad y organización pluralista que hoy recoge firmas en las calles con una mística que no es para quedarse sólo con la desaforación de Alemán.

Es el surgimiento natural de una gran alianza cívica, con fuerza para seguir adelante en el destrabe de las inhibiciones a los partidos políticos que esperan personería jurídica en la Corte Suprema de Justicia, la no reelección y el restablecimiento de la pluralidad institucional en Nicaragua como un proyecto alternativo al bicaudillismo pactista que sigue vigente, solapado el uno y desafiante el otro.

Sin embargo, los dos finalmente arrinconados en sus trincheras por esa tercera vía, sin nombre, ni apellidos que comienza a consolidarse y puede ir más allá de la “huaca” de los Alemán.  

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