William d’Arbelles [email protected]
Tuve el gusto de leer un artículo en LA PRENSA, del Sr. Federico Dueñas, titulado ‘No robarás dinero al Estado’, publicado el 4 de octubre. Estoy totalmente de acuerdo. Los nicaragüenses no somos tontos, pero sí, de gran corazón y terminamos siempre por olvidar y perdonar.
Pero, la condición mínima es ver arrepentimiento y penitencia (devolver lo robado). En su caso, cuando era un niño, se arrepintió y la penitencia fue el premio que hasta hoy en día dice disfrutar.
Alemán también podría salir recompensado de un gesto de contrición y recibir de la generosidad de los nicaragüenses la compasión y la comprensión a su terrible enfermedad de apoderarse de lo ajeno.