Bruno Martín Valle González [email protected]
El día 2 de este mes, después de una extraña entrevista con el dirigente del partido Frente Sandinista, el Cardenal brindó algunas declaraciones en las cuales aseveraba que él y la Iglesia Católica se preocupan por el pueblo y por los pobres.
Sin embargo, en todos estos meses de gobierno del ingeniero Bolaños, se le ha visto preocupado, no por el pueblo o por los pobres, sino por la persona del que perjudicó más a este pueblo, Arnoldo Alemán.
¿Hasta cuándo estos dirigentes de la Iglesia Católica dejarán esta conducta que está reñida con la voluntad popular y con los intereses del pueblo en general?
Al Señor Cardenal se le considera “una persona influyente” por ser un prelado de respeto en nuestro país, él debería, junto con el obispo Abelardo Mata, respaldar la lucha contra la corrupción presidida por el Presidente de todos los nicaragüenses, pero su postura al parecer es contraria.
Como conocedor del mensaje de las Escrituras cristianas, me permito comunicarle a Su Eminencia, que nadie está en la facultad de juzgar el corazón ajeno, el cual por supuesto, es imposible de analizar, ya que sólo Dios puede saber qué hay en el corazón del hombre. Decir que la lucha contra la corrupción se genera por pasiones y venganzas personales es dirigir un discurso incongruente con la realidad nacional, y sobre todo, alejado del espíritu de las Escrituras cristianas.