Andrés Mendoza Bravo
Al escuchar las declaraciones del Dr. Mario de Franco, asesor presidencial, en torno a una drástica reducción del Estado, puedo decir que en parte es necesario disminuir el aparato burocrático que en honor a la verdad, en los últimos años ha causado gastos irrisorios al erario.
Seguro que surgirán voces rechazando tales decisiones, con una mentalidad mezquina en donde supuestamente defenderán las actuales estructuras departamentales existentes en diferentes ciudades que ostentan el estatus de cabecera departamental, pero que en realidad son simples cuellos de botellas, los que a través de los años han limitado la verdadera participación de los municipios del país.
Si partimos, que los municipios son la base administrativa del Estado, y que gozan de autonomía financiera, administrativa y política, pues es oportuno que las instituciones actuales se descentralicen fortaleciendo la operatividad práctica en los territorios y sean apoyados desde una estructura regional procurando que esté localizada en un lugar convergente.
De llevarse a cabo tal proyecto, con transparencia y equidad, creo que en verdad se podrían aumentar los servicios a la población en educación, salud, mantenimiento de las vías de comunicación, etc.
Cambiar este tipo de estructura será un reto que el actual gobierno debe analizar con todos los sectores de la nación, en donde se garantice verdaderamente un funcionamiento adecuado de las diferentes instituciones que siempre deberían estar al servicio exclusivo de todos los ciudadanos.