- Esta comunidad descendiente de los chorotegas, trabaja desde tiempos de sus antepasados el material extraído del suelo, logrando cautivar a los visitantes con sus bellas piezas utilitarias como vasos, tazas, cafeteras, tinajas, jarras y campanas, entre otros
Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ [email protected]
La habilidad de las manos indígenas, perfeccionando estructuras de múltiples formas datan desde tiempo de nuestros antepasados, y después de tantos vaivenes de la vida, luchan por rescatar sus valores culturales regionales, a pesar de la falta de atención y marginación por considerar que son productos de poca importancia económica.
Las necesidades propias del pueblo indígena los obligaba a elaborar piezas utilitarias o artesanía de cerámica manual con mucha creatividad, pero fue hasta en 1980 que la licenciada Martha Adriana Peralta, entonces delegada del INSSBI, construyó el primer taller y contrató a un experto de origen hondureño.
El experto hondureño empezó a impartir conocimientos sobre técnicas en el proceso del arte cerámico, y por primera vez el pueblo indígena de Mozonte conoció la elaboración de piezas en torno, lo mismo que la ubicación de yacimientos de materia prima en Dipilto, en el Río Coco, Achuapa, Quisulí y Los Arados.
En la década de los 80 se impartieron profundos conocimientos en el área de laboratorio y nociones de química que les permitió por primera vez la exposición de cerámica esmaltada y, por consiguiente, algo nuevo para la comunidad.
Algunos artesanos torneros montaron sus propios talleres con mucho esfuerzo, pero no prestaban las condiciones de infraestructura, materiales, herramientas e insumos adecuados para el proceso, tales como tornos, trituradoras eléctricas, hornos eléctricos y artesanales, pinturas y esmaltes industriales.
Por otro lado, los costos de producción artesanal se han elevado debido a que los yacimientos o vetas de arcilla y barro, localizadas a las orillas de los ríos, fueron parcialmente destruidas o erosionadas con el paso del huracán Mitch, y ahora tienen que acarrear el material desde lugares más alejados, pero siempre dentro del municipio.
No obstante, Mozonte se convirtió en un sitio que ha cautivado a las personas que visitan este pueblo de raíces culturales indígenas, además compiten en un mercado regular dentro del país por la particularidad de sus artesanos en la elaboración de las diferentes piezas de cerámica tecnificada o bien artesanal.
MERCADO LIMITADO
Anselmo López Díaz se dedica a la elaboración y venta de comales, ollas, jarros para café y piezas de adorno desde que tenía 12 años, hace exactamente 38 años, cuando ayudaba a su mamá, y se ha quedado en el Centro Taller de Cerámica, haciendo únicamente piezas utilitarias como vasos, tazas, cafeteras, tinajas, jarras, y, además, pinta piezas de pared.
Don Anselmo opina que uno de los problemas de los 40 artesanos concentrados en el Centro Taller de Cerámica es la comercialización porque “el mercado está en Managua y fuera del país”, aunque se defienden cuando mayoristas llegan a comprar hasta tres mil córdobas en artesanía cruda”.
Sin embargo, se enorgullece de tener un mercado nacional abierto y trata de abrir mercado internacional. Es más, en su pequeño cubículo en la Casa Taller ha puesto rótulos en inglés, que en español se leen: “buenos días”, “gracias por su compra”, “bienvenido a este taller”, entre otros.
Las mujeres también han decidido perfeccionar sus habilidades, 14 de ellas son capacitadas en elaboración, diseños y pinturas de las piezas, así como en el establecimiento y manejo de microempresas productivas.
ALEJADOS DE LA VISIÓN TURÍSTICA
La Casa Taller de los artesanos de Mozonte está en el kilómetro 233 de la carretera Ocotal-Mozonte. En ese local se elabora, expone y se vende la cerámica; no obstante, los artesanos lamentan estar tan retirados de la capital y de la visión turística nacional que los limita en la comercialización y promoción de sus productos.
El grupo de aproximadamente 40 artesanos reunidos en la Casa Taller de la Cerámica de Mozonte, son atendidos desde hace aproximadamente un año por el Proyecto de Reactivación Productiva a Pequeños y Medianos Artesanos de Cerámica de Mozonte, del Instituto de desarrollo Rural, (IDR) y el Gobierno de Nicaragua.
Mauricio Rodríguez, supervisor del IDR en el Proyecto, considera que el norte siempre ha estado apartado de la visión turística de Nicaragua, y que la poca visita de turistas en el territorio provoca la venta del producto a bajos precios para intermediarios, que la comercializan hasta en el triple de su precio original, en el sur del país.
Una campana de tamaño mediano que los artesanos de Mozonte venden a 40 córdobas (sin pintar), en San Juan de Oriente cuesta 180 córdobas (pintada). “Esto da una idea del valor agregado para la gente que pinta y comercializa, pero, además, no reconocen el origen de la cerámica. Lamentablemente, el mayor volumen de venta en Mozonte lo tienen en las piezas en crudo”, dijo Rodríguez.
TIENEN PROYECCIONES
Piezas utilitarias, como los platos soperos y otros utensilios de cocina, probablemente sean las más comercializadas en el departamento de Nueva Segovia. Pero, además, perfeccionan lindas campanas de arcilla o barro rústicas o pintadas, grandes, medianas y pequeñas o al gusto del cliente.
Estas piezas han participado en giras de intercambio de conocimientos y ferias nacionales, donde han tenido la oportunidad de comparar sus formas de trabajo y obtener información sobre otros estilos y modelos.
UBICACIÓN
El origen de la comunidad Indígena de Mozonte data de los años 800 después de Cristo, y descienden del grupo étnico chorotega, bravos guerreros que se establecieron en Nueva Segovia y Madriz.
Su población actual es de 6,125 habitantes. La ciudad más próxima es Ocotal, a sólo cinco kilómetros de distancia.
Mozonte está calificado como uno de los municipios más pobres del país.
