Carlos Chamorro Coronel
El asalto armado a las instalaciones de LA PRENSA por parte de un ex miembro de la Resistencia Nicaragüense (ex Contra) que fue fulminado por eso con auto de prisión, debe motivar a una seria reflexión a todos para evitar caer en lo que se llama la espiral de la violencia. El hecho de que haya estado bajo la influencia del licor no lo exime de responsabilidad sino más bien lo agrava. Tampoco el hecho de que nadie resultara herido o muerto —por suerte—. Pero ¿y si alguien hubiese resultado muerto? ¿De quién es la responsabilidad? Solamente del que perpetró la acción, que no tiene justificación alguna.
Por otro lado, es totalmente absurdo e inaceptable mezclar los sentimientos de compasión ante la tragedia que enlutó no sólo a los familiares del Dr. Alemán, incluyendo a los mismos dueños y directores del periódico en cuestión emparentados con la familia Alemán, por su matrimonio con María Dolores Cardenal, tragedia que la sienten igual como propia, sino también a los policías que ofrendaron generosamente sus vidas en el cumplimiento de su sagrado deber.
Tragedia que en parte fue causada por ignorancia e imprudencia por no saber manejar profesionalmente materiales tóxicos, trabajando sin máscaras, por ejemplo. Menciono esto porque es un tema muy relevante, aunque no lo parezca. Porque en gran parte, la causa última de nuestro subdesarrollo, que incluye en primer lugar a la misma política, todavía en pañales, por no decir totalmente primitiva o cavernaria, es precisamente esa actitud emotiva, irracional, antimoderna. Vivimos todavía, como se dice, en el salvaje oeste, y todo lo queremos arreglar a balazos y a lo macho, cuando lo único que conseguirían es incendiar de nuevo el país. Con qué objeto, si el que está gobernando el país es el Partido Liberal, aunque con la cooperación del partido derrotado FSLN, que es precisamente lo que le da la necesaria estabilidad política al país.
Todo esto es totalmente insensato, y demuestra, por desgracia, una total inmadurez política y enorme insensibilidad social, pues en la lucha frenética por el poder nos olvidamos del casi millón de niños que se quedan sin educación, algo totalmente inadmisible, y los problemas de salud, empleo, alimentación, que quedan descuidados por nuestra inacabable rebatiña por el poder.
No hay que olvidarse tampoco que este gobierno, además de liberal, cuenta con el apoyo incondicional de los USA, UE y demás miembros de la comunidad internacional a través de sus múltiples organismos financieros y de otra clase, ONG, etc. ¿Qué pretenden con ello? ¿Derrocar a este gobierno porque está haciendo lo correcto impulsado y animado a ello precisamente por el país que más nos puede ayudar a salir de esta situación de pobreza? Más aún, que entiendan de una vez por todas los que pretenden detener o estorbar esta lucha contra la corrupción, que es una condición sine qua non para recibir la ayuda financiera, como lo han declarado hasta la saciedad altos funcionarios de la actual administración norteamericana, empezando por el mismo presidente Bush, que no es amigo de los sandinistas y sí de los miembros activos o no de la Resistencia. ¿O es que la Resistencia va a renegar ahora de los USA? No lo creo. Y el mejor ejemplo es el diputado Avellán, que sin renunciar a sus principios liberales y lazos de afecto, comprende una situación que otros se empeñan obstinadamente en no comprender y la complican miserablemente poniendo en peligro la estabilidad de la nación por salvar a un líder que no representa más que el caos y el desorden. Aquí lo único que cabe es buscar un consenso nacional pero apoyar al único gobierno elegido por el pueblo y mantenido por ese mismo pueblo que lo apoya en su lucha incansable contra la corrupción, que es el cáncer que impide nuestro desarrollo como nación digna y soberana.
El autor es analista político.