Agencias
WASHINGTON.- El Partido Republicano mantendría la mayoría en la Cámara de Representantes de EE.UU., tras las elecciones del martes, según proyecciones de las cadenas de televisión con base en una mezcla de resultados definitivos y provisionales divulgados anoche.
Los candidatos republicanos habían logrado 128 escaños e iban por delante en 51 más a la hora del cierre de esta edición de LA PRENSA.
Los demócratas habían conseguido 102 escaños y tenían ventaja en 59. La Cámara de Representantes o cámara baja del Congreso, cuenta con 435 escaños, todos en disputa.
Mientras tanto, los republicanos habían ganado 11 de 19 escaños senatoriales cuyos resultados eran ya conocidos a eso de las diez de la noche del martes en Managua. En total estaban en disputa 34 escaños del Senado, o cámara alta.
Según las encuestas preelectorales, la lucha contra el terrorismo, la posibilidad de guerra con Irak y los problemas de la economía fueron las inquietudes principales.
El opositor Partido Demócrata llegó a los comicios de ayer con una ventaja de apenas un voto en el Senado, un cuerpo clave en la conducción de la política exterior de Estados Unidos.
Con 435 miembros, son necesarios 218 escaños para lograr la mayoría de la Cámara, que hasta la jornada de ayer estaba en manos del Partido Republicano del presidente George W. Bush, por una ligera ventaja.
Los republicanos llegaron a los comicios de ayer con 223 escaños, frente a 209 de los demócratas, un independiente y tres vacantes que habían estado en manos demócratas.
Estaban en juego las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 34 de los 100 escaños del Senado y 36 gobernaciones. Además se eligieron legisladores estatales, miembros de consejos escolares y se resolvieron por votación cientos de propuestas como la legalización de la posesión de marihuana en Nevada.
Los demócratas trataban de ganar siete bancas para obtener la mayoría en la Cámara de Representantes. En el Senado, el cambio de una banca garantizaría un empate 50-50, lo cual daría el control a los republicanos, ya que el Vicepresidente tiene el voto decisivo en esos casos.
La tradición indicaba que los republicanos debían perder, ya que en el siglo pasado, en todas las elecciones de mitad de mandato menos tres, el oficialismo perdió en promedio 30 bancas en la Cámara y cuatro en el Senado.
Los cubanoamericanos del Estado de Florida tendrán otro representante en el Congreso de EE.UU. al ganar el republicano Mario Díaz-Balart y ser reelegidos los conservadores Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart.
Mario Díaz-Balart, hermano del congresista Lincoln Díaz-Balart, venció a su contrincante demócrata por 65.1 por ciento frente al 34.9 por ciento de los votos.
La controversial ex secretaria de Estado de Florida, Katharine Harris, heroína republicana por su papel en el recuento de votos en la disputada elección presidencial del año 2000, resuelta en definitiva a favor de George W. Bush por la Corte Suprema de Justicia, fue electa ayer a la Cámara de Representantes.
Elizabeth Dole, esposa del ex candidato republicano a la Presidencia, Bob Dole, obtuvo una clara victoria y será senadora por Carolina del Norte, ocupando el puesto dejado vacante por el poderoso Jesse Helms, por años presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado.
HERMANO DE BUSH, REELECTO
Jeb Bush, hermano menor del presidente de EE.UU., George W. Bush, fue reelegido como gobernador de Florida por un amplio margen ante el demócrata Bill McBride, según cifras preliminares.
Bush se proyectaba como el vencedor de la contienda con el 57 por ciento de los votos frente a McBride, quien tenía el 42 por ciento, de acuerdo con los resultados provisionales del Departamento de Elecciones de Florida.
“McBride reconoció su derrota”, dijo un entusiasta Bush en el discurso de la victoria en el que fue presentado por su padre, el ex presidente George Bush.
El gobernador reconoció que la gran participación electoral fue esencial en su victoria y en español agradeció a la comunidad hispana “el apoyo que siempre ha dado a la familia Bush”.
Jeb Bush se convertirá, de este modo, en el primer gobernador republicano en ser reelegido en Florida y el tercero en conseguir ese cargo después de Bob Martínez, en 1986, y Claude Kirk en 1966.
Su triunfo también puede allanar el camino para la reelección de su hermano en los comicios del 2004 como Presidente de Estados Unidos, de acuerdo con analistas políticos, ya que la victoria en Florida puede volver a ser, como en el 2000, una de las claves.
