LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

“Estamos enamorados de la máscara de Sandino”

Han pasado treinta años desde que Alejandro Bolaños Geyer abandonó la medicina interna para dedicarse a la investigación histórica. Biógrafo de William Walker e investigador del Río San Juan, el hermano del Presidente de la República sorprende ahora al público con una controversial versión sobre la vida del general Augusto C. Sandino. Eduardo Marenco [email protected] […]

  • Han pasado treinta años desde que Alejandro Bolaños Geyer abandonó la medicina interna para dedicarse a la investigación histórica. Biógrafo de William Walker e investigador del Río San Juan, el hermano del Presidente de la República sorprende ahora al público con una controversial versión sobre la vida del general Augusto C. Sandino.

Eduardo Marenco [email protected]

Cabello blanco y ojos grises, cuando conversa se quita los lentes y los coloca sobre el escritorio, parpadea, su mirada se intensifica, asiente con energía y en ocasiones arrastra su gruesa voz para enfatizar sus ideas.

El doctor Alejandro Bolaños Geyer, de 78 años, recibió a LA PRENSA en un estudio de su casa en “El Raizón”, para conversar sobre la biografía de Sandino, que recién ha publicado.

Bolaños pretende desmitificar al héroe nacional. La portada del libro es una foto de un Sandino joven con un fondo negro, es una imagen que se resquebraja en la oscuridad.

De la portada del libro se deduce que usted quiere hacer pedazos la imagen que se tiene de Sandino…

Una imagen que se está destruyendo, porque la imagen que conocemos de Sandino, la que nos han metido, es falsa.

¿Para usted no es un héroe nacional?

Para mí es un… —piensa, duda, corrige—… es lo contrario.

¿Un bandolero?

No necesariamente un bandolero. Él no, los que andaban con él sí eran bandoleros. Pedrón y compañía.

Si no es bandolero ni héroe, ¿quién es Sandino?

Sandino es un ser humano muy inteligente que tuvo un tremendo trauma psicológico en su infancia.

¿En qué consistió ese trauma?

Lo abandonó su padre y su madre que vivían en el mismo pueblo. Él era un niño inteligente que se daba cuenta. Su padre no lo reconoció hasta que cumplió once años. En los primeros años de su vida, nunca lo atendió. Y su madre tampoco. Él más bien tenía que atender a su madre. Este niño tiene un sufrimiento tremendo. El testimonio que permite plasmar la hipótesis de lo que le sucedió, es el libro de José Román, “Maldito país”, en el que no necesariamente es verdad todo lo que él dice, porque él tenía su trompo enrollado de lo que quería comunicar. Pero hay ciertas cosas que calzan con los elementos que posteriormente ocurrieron y son congruentes.

¿Cuál es su hipótesis sobre Sandino?

Que Sandino llega hasta los treinta y pico años de edad, sin meterse nunca en nada de política, ni en nada de sindicalismo.

En el libro usted dice que a los 32 años, él era un aspirante a burgués.

Pues sí, porque le cuenta a José Román que quiere venirse a Managua, a poner un comercio, a casarse y vivir como un burgués.

El capitalismo no es pecado…

Si no es que sea pecado, pero es que eso era su mente en ese momento, no lo estoy poniendo como pecado. Lo estoy poniendo como la realidad de lo que él quería ser. Y de pronto cambia, o sea, de un día para otro, hay un vuelco mucho mayor que el que hubo en mí cuando cambié de médico a historiador. Él, de aspirante a burgués pasa a revolucionario.

Pero Sandino nunca fue comunista…

Él, definitivamente, no fue marxista leninista.

Alejandro Bendaña, otro biógrafo de Sandino, plantea la hipótesis de que cuando Sandino trabaja en México, él tiene un acercamiento con la experiencia de la revolución mexicana y se impresiona mucho con los planteamientos revolucionarios de Zapata y Pancho Villa. Incluso, en la indumentaria de los hombres de Sandino podemos encontrar similitud. Allí es donde él encuentra la explicación sobre las motivaciones políticas de Sandino. ¿Cuál es su apreciación?

Mi apreciación es ésta: Sandino se va de Nicaragua porque le pega un balazo a Dagoberto Rivas, pasa a la Costa Atlántica, de allí va a Puerto Cortés en Honduras, trabaja en una bananera y luego pasa a Guatemala donde trabaja en la United Fruit, una compañía norteamericana, donde él es un empleado normal y correcto. Luego pasa a México y trabaja en las compañías petroleras; en Tampico, Veracruz, llega a ser el concesionario de uno de los expendios de gasolina al por mayor.

Durante esos años, desde 1921 hasta 1926, es un empleado normal en las diferentes empresas y ahorra dinero, varios miles de dólares, porque era un hombre frugal, sin vicios, no fumaba, ni bebía. Logró hacer su pequeño capital y con eso pensaba venirse a Nicaragua a poner un negocio en Managua. En aquel entonces, todos los conceptos de los revolucionarios mexicanos estaban al día. En 1925, estaba el gobierno de Calles, que era comunista y fue quien ayudó a la revolución liberal de Nicaragua, del 26. Pero en todo ese trayecto no hay ninguna evidencia de que Sandino se haya metido en nada revolucionario.

Pero en los documentos del “Pensamiento vivo de Sandino”, recopilados por Sergio Ramírez, hay cartas donde Sandino hace referencia a la experiencia de explotación que él dice haber conocido de parte de los inversionistas norteamericanos contra los trabajadores…

Eso lo hizo después, cuando estaba en su lucha, pero no dio evidencia de que eso lo motivara cuando estaba sucediendo. Si eso ha sido su motivación entonces te lo acepto. Lo que lo motivó fue lo que le dijo el borrachito en Veracruz: “Vendepatria”. Esa es mi interpretación. Cuando viene a Nicaragua en el 26, los marines y él vienen al mismo tiempo, o sea que, él no viene a sacar a los marinos porque no estaban aquí cuando él sale de México para Nicaragua.

Pero cuando se firma la paz con José María Moncada, a él le indigna la presencia de los marines en Nicaragua.

Eso es después. Cuando viene de México, él viene a luchar en una guerra civil intestina, contra Adolfo Díaz, esas guerras son las que nos han destruido en nuestra historia. Los nicaragüenses sólo vivimos peleándonos unos con otros, entonces, los extraños se aprovechan.

La impresión que me ha quedado, al leer el libro, es que usted ve con simpatía el esfuerzo de los marines por establecer el orden en el país…

Sí, cualquier esfuerzo por establecer el orden en el país, bien hecho, yo lo veo con simpatía.

¿Sin importar que se trate de una fuerza militar foránea?

Sin importarme que sean foráneos. Pero ésta es una fuerza militar foránea pedida por el gobierno de Nicaragua, no fue mandada, ni impuesta, sino que fue solicitada por el gobierno de Nicaragua. Tan es así, que una vez que logran la paz, se van. No vinieron a conquistarnos, si lo han querido, lo hacen con suma facilidad.

¿Usted está de acuerdo con la intervención militar de Estados Unidos en los años veinte?

Lo ideal hubiera sido que no hubiera ninguna intervención, pero esa intervención no fue dañina, nos hizo más bien que mal. Y el mal que nos hizo es por la manera en que somos nosotros, somos nosotros los que debemos cambiar para que eso no vuelva a suceder. Mientras nosotros sigamos en este afán de autodestruirnos, luchando unos contra otros, estamos a merced de cualquiera que venga a dañarnos, ya sea norteamericano, cubano, ruso, chino, japonés, alemán, italiano, somos iguales todos.

Pero la herencia de esta intervención militar fue la dictadura de los Somoza… ellos colocaron a Somoza en la jefatura de la Guardia Nacional…

Vos lo ves así, yo no. Yo veo que el que fabricó a Somoza, es este señor Sandino. Si no ha existido este señor Sandino no hubiera existido este señor Somoza. Porque cuando se crea la Guardia Nacional, es apolítica, bipartidista, por cada cadete que entra a la academia por parte del partido liberal, entra otro del partido conservador, lo que pretendían era que fueran de ambos partidos para que no dominara uno sobre otro. Lo que hizo posible que Somoza se apoderara de la Guardia fue la guerra de Sandino, que le dio una enorme popularidad a Somoza. Porque si vos estudiás todos los documentos que existen de la época, la muerte de Sandino fue un alivio para Nicaragua, todo el mundo se alegró de que terminara esa guerra, porque la prosiguió aún después que se fueran los marines, la prosiguió para implantar en Nicaragua el tipo de comunismo espiritualista de Joaquín Trincado de la Escuela Magnética Espiritual.

Otros historiadores han señalado que el ejemplo de Sandino, con su lucha contra los marines norteamericanos, es un ejemplo de nacionalismo, de dignidad, de lucha por la patria, de patriota pues. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal lo veía como un patriota…

Pues sí, desgraciadamente, esa es la imagen que existe, que es falsa. Por eso mi afán en poner las cosas como son. Estamos enamorados de la máscara. Sandino llevaba la bandera de Trincado y la bandera anarquista, rojinegra con una calavera y una cruz. Que yo sepa, jamás en su lucha Sandino enarboló la bandera de Nicaragua.

Pero en sus documentos están sus alusiones a la nacionalidad nicaragüense…

Y a la raza indohispana. Y al Sueño de Bolívar. ¿Qué tiene que ver Bolívar con Nicaragua?

Mucho.

Bolívar le entregó Nicaragua a Inglaterra. Ese es nuestro protector. ¿Preferirías ser inglés vos?

Por supuesto que no.

¡Pues ese es Bolívar!

Yo sí pienso que lo podemos ver como un Libertador.

¿De qué?

De la América. Él se enfrenta a la corona española y logra la independencia del continente.

Ahí discrepamos. Pero en Sandino, decididamente, Sandino no es el tipo de individuo que debamos entronizar y tratar de imitar, nos enseña que las cosas se resuelven a machetazos y no es a machetazos, sino con el diálogo. Y mientras sigamos empecinados en resolverlas a machetazos, vamos a seguirnos hundiendo.

Recuerde que Sandino firma la paz y Somoza lo manda a matar a traición.

Él firma una paz y no la cumple. Es falso lo que se dice y con esas falsedades es fácil llegar a conclusiones erróneas.

¿Por qué es falso que Sandino firma la paz?

Porque en esa firma de la paz queda un pedazo de Nicaragua en poder de Sandino y vos imaginate qué hubiera sucedido si cuando doña Violeta (Barrios de Chamorro) hubiera dejado la mitad de Nicaragua en poder de la Contra y la otra mitad en poder de los sandinistas.

Pero no era la mitad de Nicaragua la que solicitó Sandino.

¡Todo el Norte!

Apenas era la colonia agrícola de Wiwilí, que después fue arrasada por la Guardia Nacional.

No, no, no. Toda Jinotega, Nueva Segovia y el norte del Atlántico. Era un buen pedazo donde cabía un Estado independiente donde no podía entrar la Guardia.

¿Eso justifica el asesinato de Sandino?

No es que lo justifique, lo explica.

Para usted como historiador, si sopesa la figura de Sandino con la de Walker, ¿qué sentimientos le despiertan ambos personajes? ¿Contradictorios?

Ninguno de los dos me gusta. (Ríe). No soy walkerista, no soy sandinista. A Walker, en mi biografía, no lo pongo como alguien que hizo bien a Nicaragua, sino como el villano, antes de Sandino, el más grande.

EL COMPLEJO DE EDIPO

Graduado de médico en Estados Unidos, en 1971 decidió dedicarse de lleno a la investigación histórica al despertar su curiosidad la autobiografía de William Walker, titulada “La guerra en Nicaragua”.

Según Bolaños Geyer, tanto Walker como Hitler, padecieron del complejo de Edipo, esto es “el amor carnal a la madre y el temor a la castración por parte del padre”.

Dice: “Walter C. Langer, autor de ‘The mind of Adolf Hitler’ (La mente de Adolfo Hitler) encontró el mismo problema que yo encontré en Walker: el complejo de Edipo. Esa era la base de la psicología de Hitler. De allí se deriva el resto. En Hitler hubo también un desdoblamiento de personalidad, había dos personas. Por un lado, Hitler y otro The Führer. Hitler era cariñoso, le encantaba leer novelas, ver cine, lloró cuando se le murió el canario; y “The Führer”, era totalmente insensible y un monstruo. Lo mismo había en Walker”.

Venciendo la anemia

No es un secreto, dice. Padece de anemia. Recuerda que desde hace más de un año le recetaron un medicamento que lo mantenía dormido casi todo el día. “Me sentía totalmente inútil, quería venir a leer o a escribir y a los cinco minutos debía irme a descansar, a dormir todo el día, no podía hacer nada”, cuenta. Ahora que está apto para platicar y para leer, quiere compartir sus treinta años de investigación histórica con el público nicaragüense. Y lo hará con la presentación de su libro sobre Sandino, a las siete de la noche de hoy sábado en el ateneo de la Curia Episcopal, en Matagalpa.  

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: