¿Qué tomó Aaron Pryor?

La furia de Pryor, su poder y su resistencia, parecieron haber sido revitalizadas en la esquina...

Alexis Argüello conectando brutalmente a Pryor.

Hace 20 años, un 12 de noviembre de 1982, la multitud de 23,800 en el Orange Bowl, que estaba presenciando una pelea de puro y sostenido salvajismo, no lo podía creer… Después ser sometido a una presión agobiante por parte de Alexis Argüello en el round 13, Aaron Pryor saltó al centro del ring convertido en un toro.

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Su furia, su poder y su resistencia, parecieron haber sido revitalizadas en la esquina… Los micrófonos de HBO registraron una frase que todavía nos estremece de desconfianza: “No, de esa no, de la otra, de la que yo preparé”.

EL GRAN MISTERIO

¿Por qué Panamá Lewis, el adiestrador de Pryor se vio tan desesperadamente preocupado identificando una botella durante el descanso previo al asalto 14?… ¿Qué es lo que tomó Pryor?… ¿Qué sustancia misteriosa contenía ese líquido?… ¿Cómo fue posible que Pryor saliera de un terrible desgaste convertido en un toro?

Veinte años después de la protesta introducida por Bill Miller, siguiendo la recomendación de Eduardo Román, las intrigas continúan revoloteando a nuestro alrededor.

El round 14 fue fatal para Arguello, favorito de por lo menos 250 de los 300 periodistas que cubrieron uno de los combates más violentos en la historia del boxeo, y seguramente el número uno en la categoría de las 140 libras.

¿CÓMO OLVIDARLO?

“Alexis tiene suerte de estar vivo para contarlo”, escribió Edwin Pope en el Miami Herald después del brutal nocaut… Y es que la tormenta de golpes que azotó al pinolero en ese asalto, escalofrió a medio mundo, haciendo temer por un desenlace trágico.

La foto de Argüello sostenido difícilmente por las sogas, con su mirada desvanecida, las piernas sin fuerzas y su corazón apagándose, hizo que la angustia apretara nuestros cuellos.

Esa noche, Pryor fue una mezcla de Hércules, Aquiles y Teseo… Un rival de ferocidad incontenible, de solidez indestructible, de vitalidad asombrosa.

En los asaltos 3, 9 y 13, Argüello desplegó una ofensiva que ningún otro boxeador, excepto Pryor, podía resistir… Lo mejor del flaco explosivo al servicio del espectáculo y en busca de la ansiada cuarta corona… Pero, fue un esfuerzo tan inútil como tratar de derribar la Pirámide de Keops a puñetazos, o intentar morder las barandas de hierro y concreto del Golden Gate.

RÁFAGA DESTRUCTIVA

Pryor parecía ser un producto de la fantasía, sobre todo en ese round 14, después de usar la discutida botella en la pausa del round 13… ¿Qué fue lo que tomó Pryor?… ¿Cuál fue la mezcla preparada por Panamá Lewis?… ¿Un cocktail de TNT?… ¿Las espinacas de Popeye?

Fue una pelea tan electrizante como los clásicos Tony Zale-Rocky Graciano, con un desenlace inesperado: el derrumbe de Alexis.

Algunos contaron 14 golpes seguidos lloviendo sobre el súbitamente indefenso nicaragüense… Los puños de Pryor se movieron con demasiada rapidez, llegaron con una precisión mortífera y con un poder devastador, que aún viendo por TV el combate, sacudieron nuestras mandíbulas haciendo bailar grotescamente nuestras cabezas, como en El Exorcista.

PUEDEN CREERLO

Hannibal Lecter hubiera sentido ganas de llorar frente a la intensidad del drama que todos vivimos en 1982.

Alexis quedó sin respuesta frente a tal agresión… Se veía cruelmente indefenso en medio de la tormenta… Después de un minuto y seis segundo del round 14, el referee Stanley Christoudolou separó a Pryor y señaló un nocaut técnico.

¿Cómo diablos apareció ese Pryor revitalizado para el round 14?… ¿Qué fue lo que tomó?… Argüello cayó de espaldas y su esquina se precipitó sobre él. Parecía ser algo fatal… El flaco estaba postrado, con los ojos cerrados. Solo el movimiento de arriba hacia abajo de su pecho daba señal de vida, antes que baños de hielo y aplicación de oxigeno le permitiera ponerse de pie quizás unos seis u ocho minutos después.

Ocurrió hace 20 años, pero la intriga y el dolor continúan aguijoneándonos.

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