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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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ADN y seguridad ciudadana

Jorge A. Huete Pé[email protected]

Hasta hace poco, resolver algunos de los peores crímenes podía parecer un reto enorme, casi como encontrar la salida de un laberinto con los ojos vendados. Hoy, con los últimos avances de la biología molecular, la ciencia nos permite ver lo que algunos pretenden ocultar. Actualmente, cualquier resto biológico (semen, saliva, sangre, cabello o sudor) encontrado en la escena del crimen puede servir como testigo imponderable de sucesos repugnantes.

Desde 1985 en Europa, y posteriormente en casi todo el mundo, se vienen empleando las llamadas huellas dactilares de ADN en causas judiciales civiles como la determinación de paternidad, y penales como la identificación de criminales. En muchos casos la misma técnica sirve, además, para exonerar de responsabilidad a personas injustamente acusadas y hasta ya condenadas.

El principio fundamental sobre el que se basa esta tecnología es la existencia de características del ADN que, al igual que las huellas dactilares, son únicas en cada persona. Los humanos tenemos en los cromosomas un código genético compuesto de ADN, el cual revela los caracteres genéticos de cada individuo. Exceptuando dos gemelos de un mismo óvulo, no hay en el mundo dos personas con el mismo código genético.

El uso de estas herramientas se ha extendido y generalizado a una velocidad sólo comprensible por su eficacia y versatilidad. La difusión en el uso de la tecnología de ADN en la investigación policial ha presentado nuevos elementos y escenarios judiciales conllevando a la actualización del sistema judicial en países desarrollados.

En Nicaragua, la implementación de estas tecnologías modernas en la investigación criminal es más bien de fecha reciente. Estas aplicaciones han surgido como expresión de la necesidad de profesionalización de la Policía Nacional, como también por el auge impresionante que viene experimentando la investigación universitaria en las áreas biotecnológicas. Particularmente, a través de un proyecto del Centro de Biología Molecular de la UCA se implementó en Nicaragua la tecnología de ADN con el propósito de auxiliar a la Policía en investigaciones de casos complejos de violaciones perpetradas en mujeres y niños.

Para que este avance tecnológico tenga impacto inmediato en la sociedad nicaragüense, resulta necesario que el Poder Judicial establezca los estándares y normas de control necesarios para el uso del ADN humano como evidencia en los tribunales de justicia. Para tal fin, deben seguirse pautas claramente establecidas para los procesos de recolección, almacenamiento y análisis de muestras biológicas. Se requieren las mejores metodologías, las interpretaciones apropiadas de los datos y un riguroso control de calidad durante todo el procedimiento. De no ser así podría invalidarse el poder de las pruebas privando la administración de justicia.

Considerando el desarrollo extraordinario que están adquiriendo las ciencias moleculares, se podrían visualizar incluso situaciones todavía más complejas en las que podría elaborarse un archivo de ADN de criminales. La gran mayoría de violadores sexuales recaen en más crímenes una vez puestos en libertad. El contar con dicho archivo de criminales mejoraría el trabajo investigativo policial y permitiría reducir en un 40 por ciento el número de violaciones sexuales perpetradas por criminales reincidentes. Ésta ha sido la experiencia de los países desarrollados, como Bélgica, Inglaterra y Estados Unidos, los cuales cuentan con archivos sumamente complejos y en donde la tecnología de ADN constituye una herramienta rutinaria de criminalística.

A pesar de la relevancia social de estos avances tecnológicos de otros países y de su reciente aplicación en Nicaragua, a veces se da una tendencia a menospreciarlos aduciendo la falta de un control legal establecido, insinuando, al mismo tiempo, un actuar ilegal o indebido por parte de la Policía. Esta imprecisión es injusta y sensacionalista, y podría suscitar valoraciones opuestas y una innecesaria reacción de alarma en el público.

Si bien la implementación de pruebas de ADN en la justicia nicaragüense demanda un riguroso sistema de estándares y normas, esta necesidad, sin embargo, no debería impedir el uso de estas tecnologías para hacer frente a problemas urgentes de resolver como lo son el esclarecimiento de tantos crímenes espeluznantes, violaciones sexuales, maltrato infantil y la obligatoriedad de una paternidad responsable. Por el contrario, la sociedad nicaragüense debería exigir con firmeza la utilización de tecnologías modernas para alcanzar una mejor seguridad ciudadana.

A esto debe sumársele, además, la necesidad de una reflexión documentada, imparcial y objetiva sobre estos temas complejos con el fin de que la ciudadanía tome mayor conciencia respecto a los avances científicos de nuestro tiempo y sus implicaciones sociales.

El autor es director del Centro de Biología Molecular de la UCA.  

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