LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

¿Enfermedad o soborno?

Hugo Ramón García

En verdad, el diputado arnoldista Fernando Avellán, renunciará a la primera vicepresidencia de la Asamblea Nacional, y también a su escaño parlamentario como legislador por razones de salud, ¿o es que lo han sobornado en dólares para que no vote por el desafuero de Arnoldo Alemán, principal tema de agitadas controversias en los polarizados círculos de nuestra irredenta sociedad?

De ser cierto lo primero, tiene fundamento su ausencia del país, porque se entiende que la salud misma está por encima de toda consideración, pero si su ida a Miami obedece para no estar presente en la desafuero del ex presidente del segundo poder del Estado por las últimas razones arriba estipuladas, eso indicaría sencillamente que la conciencia del nicaragüense sigue siendo una mercadería, y que por dinero, como reza el poema del literato hondureño Ramón Ortega “somos susceptibles a vender la voluntad”.

En la sociedad enferma que vivimos, nada puede extrañarnos, en vista de que los principios y los valores se hallan por debajo del dinero, y por esa debilidad de carácter los que tienen mente ambiciosa son capaces de traicionar al pueblo, y por consiguiente a cualquiera. Los que se vuelven indecisos a votar por el desafuero del ex presidente de la Asamblea Nacional, posiblemente se abstienen de hacerlo porque creen dentro de sus ilusorias apreciaciones que Alemán tiene futuro político, y que si votan contra él les puede decretar la muerte civil.

La verdad es que contra Alemán hay suficientes pruebas para desaforarlo, y siendo Avellán el voto número 47, para lograr ese objetivo se ausenta del país presumiblemente por causas de soborno, y no por enfermedad, y por fácil conclusión se viene a deducir que a ciertos diputados adictos al poder y a vivir en un mundo de atractivas comodidades, les agrada pasionariamente el reino de la corrupción.

El voto de Fernando Avellán es clave para el desafuero de Alemán, y si en verdad le desea al pueblo de Nicaragua los mejores días y por dictamen médico se comprueba que se encuentra bien de salud, debe por obligación ciudadana venirse desde Miami para que en la próxima sesión de la Asamblea Nacional dé su voto y se haga una realidad la definitiva separación de Arnoldo Alemán del Parlamento nicaragüense, y así pueda la democracia sentar un precedente histórico que contribuya a limpiar de ignominia la imagen de la institucionalidad.

Nicaragua busca la paz social y para lograrla es necesario combatir la corrupción. Los diputados que están al lado de la dignidad desde la bancada Azul y Blanco tienen una gran responsabilidad: salvar al país de cuanto desastre persiste para que las presentes generaciones puedan vivir y desarrollarse en un clima de auténtica honestidad ciudadana.

El autor es periodista.  

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