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La economía del Japón

Oscar René Vargas Después de haber crecido a un ritmo impresionante durante cuatro décadas, la segunda economía más fuerte del mundo (Japón produce el 12 por ciento del PIB Mundial), se encuentra en recesión desde hace más diez años sin visos de recuperación. Desde 1992 la economía ha crecido en promedio sólo un uno por […]

Oscar René Vargas

Después de haber crecido a un ritmo impresionante durante cuatro décadas, la segunda economía más fuerte del mundo (Japón produce el 12 por ciento del PIB Mundial), se encuentra en recesión desde hace más diez años sin visos de recuperación. Desde 1992 la economía ha crecido en promedio sólo un uno por ciento anual. En Tokio se prevé un retroceso económico del menos (-0.3) por ciento en 2002.

Japón tiene numerosas empresas en el exterior, su desembolso en ayuda oficial permite aplacar la pobreza de algunos países en desarrollo, y sus mercados financieros —al compás del yen y de las fluctuaciones del índice Nikkei— afectan en cuestión de horas a las Bolsas del resto del mundo.

La principal causa de la crisis es la devaluación de activos, propiedades y terrenos, como resultado del final de la “economía de burbuja”. En 1990, la totalidad de las propiedades del centro de Tokio costaban más que todo el territorio del Estado de California (Estados Unidos). La imprevista caída de precios provocó la baja del valor de las propiedades. La pirámide se derrumbó y ahora las instituciones financieras acumulan un total de 600 mil millones de dólares en deudas irrecuperables, cifra oficial que algunos centros de investigación privados han elevado hasta el nivel de un billón de dólares.

Como ningún banco ha revelado la cantidad de préstamos morosos en cartera, es difícil saber con exactitud la magnitud del daño y lo que podría ocurrir si el gobierno decide no rescatar a los bancos en problemas. Esto explica, de paso, que no se hayan establecido medidas concretas para enfrentar el problema. Los apuros financieros han creado también una contracción del crédito que está afectando a las pequeñas y medianas empresas, provocando quiebras masivas que amenazan con destruir la estructura piramidal de los conglomerados empresariales conocidos con el nombre de “Keiretsu.”

La banca es un gran problema, pero no el único. En 2001, el índice de precios al consumo registró el mayor descenso en 30 años. Las ventas minoristas cayeron por quinto año consecutivo, y las de los grandes almacenes, al nivel mínimo en una década. La tasa de desempleo cerró el año 2001 al 5.6 por ciento, un récord, la cifra de desocupados para septiembre de 2001 era de 3.5 millones de personas, niveles no observados desde la Segunda Guerra Mundial.

Las quiebras empresariales registradas en Japón en 2001 fueron 19,441, lo que representa un aumento del 1.9 por ciento respecto al año 2002. El número de quiebras de empresas se redujo un 1.6 por ciento en mayo del 2002 respecto al mismo mes del año anterior, hasta totalizar 1,696 casos, lo que supone el primer descenso en cinco meses. A pesar de este dato, no es una señal de recuperación, porque el total de quiebras sigue siendo superior a 1,600 por quinto mes consecutivo.

La producción de bienes y servicios está hoy al mismo nivel de 1985. Los expertos no esperan para este año más que un mayor deterioro de la crisis: mayor desempleo, hundimiento del consumo y de los valores bursátiles, muchos de ellos en manos de los bancos que acumulan la multimillonaria cifra de créditos impagados.

En el segundo trimestre de 2002, la actividad económica creció por primera vez en más de un año, pero el fuerte descenso de la producción industrial todavía constituye una sombra para la recuperación económica del país (la producción industrial bajó en un menos 0.4 por ciento en julio 2002 respecto al mes anterior). El PIB creció un 0.5 por ciento entre abril y junio respecto al trimestre anterior. En la tasa interanual, el crecimiento fue del 1.9 por ciento.

El consumo privado, que representa el 55.9 por ciento del PIB, aumentó un 0.3 por ciento; sin embargo, la inversión cayó un 0.5 por ciento respecto al trimestre anterior y la tasa de desempleo se ha estancado entre mayo y julio en el 5.4 por ciento, a sólo una décima porcentual del máximo histórico de diciembre.

Las exportaciones han sido las que más han contribuido al crecimiento económico del 2002. Las exportaciones de bienes y servicios, que suponen el 11 por ciento del PIB, aumentaron un 5.8 por ciento en el segundo trimestre del 2002 respecto al primer trimestre; sin embargo, el envidiado excedente comercial se encuentra en el nivel más bajo en los últimos 18 años.

Los ciudadanos no esperan menos que los analistas y un ejemplo del pesimismo que impera es la inversión de la gente en oro. Los japoneses adquirieron 43 toneladas de oro, en barras, monedas y joyas, durante el segundo semestre de 2001, más del doble que en el primer semestre del mismo año, según cifras del Consejo Mundial del Oro (WGC, según sus siglas en inglés). Sólo durante enero del 2002 las compras de oro totalizaron 10 toneladas. En el primer trimestre del 2002 crecieron un 156 por ciento en comparación al año anterior. Los japoneses acuden al oro como una forma de protegerse ante la quiebra del sistema bancario.

El indicador anticipado de las perspectivas económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) para los países del Grupo de los Siete, bajó en 0.2 puntos en septiembre recién pasado; lo cual aumenta los temores sobre la frágil condición de la economía japonesa.

El autor es sociólogo, economista y analista político.  

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