- Parece impenetrable, pero también siente
Wilder Pérez R. [email protected]
A sus 14 años de edad, Eliot Abraham Velásquez González apenas sobrepasa los cinco pies de estatura. Es delgado, pero capaz de lanzar una bola a 82 millas por hora, velocidad que puede compararse con la de un hombre 15 años mayor que él.
Curiosamente a nivel nacional no es el mejor lanzador, ni siquiera es el de cabecera de su equipo Cinco Estrellas, pero a nivel internacional ha resultado decisivo. Así lo demuestra un título de Más Valioso en Colombia y un trabajo de 2-1 y 0.69 de efectividad en Panamá. Y como para ponerle florcita al regalo, en el recién torneo centroamericano realizado en Guatemala, arrasó con casi todos los lideratos de bateo, exceptuando los jonrones.
Hijo de un cambista, ha jugado béisbol la mitad de su vida. Le cuesta responder a casi todas las preguntas que se le formulan, casi tanto como le cuestan las matemáticas. Piensa y piensa, escudriñando palabras más que respuestas.
En entrevista con LA PRENSA revela detalles del día en que lo declararon con cuatro años sobre la edad permitida y la alegría de la corrección, su devoción por Dios y su personalidad introvertida, supuestamente confundida con aires de superioridad.
¿Cómo te sentiste cuando un dictamen médico indicó que tenías 16 y no 14 años de edad?
“Me sentí triste, yo no sabía eso de que en la radiografía le calculaban la edad a uno, en la noche le pedía a Dios que me ayudara, porque no sabía lo que estaba pasando”.
¿Cuánto te afectó eso?
“Me afectó mucho, porque era como descubrir que estaba jugando con niños chiquitos y que por eso era bueno, me puse a imaginar que tal vez habían cambiado las partidas de nacimiento mía y de mi hermano, pero luego vi que no era posible”.
¿Qué pasó cuando dijeron que estabas en regla?
“Me sentí alegre aunque a mis compañeros no los dejaron jugar”.
¿Por eso te sobreesforzaste frente a Honduras?
“El juego contra Honduras lo tomé como algo personal y dije que les iba a demostrar que todos los nicaragüenses somos buenos”.
¿Cuál es tu mayor sueño ahora?
“Si Dios quiere, llegar hasta donde yo quiera jugando”.
¿Hasta dónde?
“Hasta las Grandes Ligas”.
¿Y qué estás haciendo por eso?
“Me entrego al juego y le pido mucho al Señor que me dé fuerzas para seguir adelante. Además no me arriesgo jugando algo que me pueda lesionar”.
¿Con qué equipo te gustaría firmar?
“Con los Bravos de Atlanta o los Yanquis de New York”.
¿Cuál es tu rutina?
“Me despierto, voy a clases, regreso y a las 2:00 p.m. voy a prácticas, y si no cuido a mi hermanita o ayudo a mi abuela, voy al culto”.
¿Sos religioso?
“Sí, evangélico”.
¿Y qué tal en las clases?
“Estoy en primer año (de secundaria), reparé por primera vez, matemáticas… no tiene que ver con el béisbol, es que no me preocupé mucho por estudiar aunque mis padres me lo dicen todos los días”.
¿Te castigaron?
“Sí, no me dejan salir ahora, sólo a las prácticas”.
MEJOR FUERA
¿Es cierto que sos mejor lanzador fuera de Nicaragua que dentro?
“Sí, soy mejor afuera, me da más ánimo, siempre he jugado con ánimo, pero me empeño en hacerlo mejor cuando salgo, me da como más emoción”.
Hablando de emoción, ¿tenés fama de creído?
“A veces soy serio (sonríe por primera vez), donde juego dicen que me las tiro (ser engreído), porque soy bueno, yo digo que dicen eso porque me esfuerzo en ser bueno”.
Entonces ¿qué valores te ha dado el béisbol?
“Me ha ayudado a superarme más, me ha enseñado el compañerismo, lo que pasa es que no hablo hasta que una persona me hable”.
¿Seguís admirando a Alex Rodríguez?
Sí, me gusta como batea aunque soy lanzador… me gustaría llegar a los 19 años a las Grandes Ligas y enfrentarlo.
LE FALTAN DOS AÑOS
Eliot Velásquez inició como parador en corto del equipo preinfantil Cofersa, a los siete años de edad, luego que un primo le enseñó lo mínimo para jugar béisbol.
Siempre jugó con mayores. Se convirtió en lanzador, gracias a su manager Domingo Ocón, que vio el poder que tenía en el brazo y lo envió a la lomita en un juego importante frente al Banco Central, en 1999.
Su bola rápida ha arañado las 84 millas por hora. Pero también tiene una curva que inicia arriba y quiebra hacia abajo cuando llega a la zona de strikes.
Ya está en la lista de seguimiento de varios scouts de las Grandes Ligas, pero no ha crecido como se esperaba. Por el momento, sigue siendo un proyecto y, aparte de jugar pelota, no sabe qué hará de su vida. Tiene tiempo para pensar.
