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Los colaboradores de las páginasde opinión de LA PRENSA se reunieron por primera vez la semana pasada y coincidieron en que es más importante argumentar que lanzar opiniones a secas, para contribuir al conocimiento y la solución de problemas del país.
En una época creíamos que las opiniones eran libres y los hechos sagrados. Ahora parece que las opiniones son sagradas y los hechos libres, porque emitir una opinión implica una gran responsabilidad para el columnista, así como para el periodista resulta grave discrepar de los hechos. Por principios no se pueden falsear ni manipular los hechos.
La opinión en los periódicos, para que sea más comprensible y útil, necesita una base de hechos corroborados. Ya no cabe decir todo lo que se nos antoja en columnas o editoriales; y por eso en LA PRENSA tratamos de superar ligerezas y veredictos irreflexivos, con el ánimo de ser más profesionales.
Así como los periodistas exigimos a un científico que nos explique en qué teoría o investigación basa sus reflexiones o hallazgos, los lectores se preguntan con qué hechos sustenta el columnista sus opiniones; ya que por los hechos referidos valoramos, en gran medida, cada opinión.
La profesionalización del periodismo en Nicaragua, que comenzó con separar la noticia de la opinión, ha posibilitado el aumento de columnas escritas por periodistas, género poco cultivado en el gremio, ya que antes solíamos poner el sello de nuestras creencias en la misma noticia. Si ahora volviéramos a hacer eso, sin duda perderíamos credibilidad y lectores.
Otro error es creer que los columnistas sólo debemos dar nuestra opinión sobre hechos que a nosotros nos parecen ciertos. El columnista tiene que corroborar esos hechos, si hay alguna duda de que ocurrieron. Al opinar hacemos juicios de valor, pero tienen que ser sustentados con hechos confirmados.
Tenemos libertad de prensa en el país y cada vez hay más medios de comunicación. Igual aumentan los “fast thinkers” o pensadores rápidos, que le quitan espacio a los pensadores críticos, porque éstos no pueden emitir una sentencia en cinco minutos, como sí lo hacen algunos periodistas que buscan crear impacto en la audiencia.
Para los columnistas regulares del periódico, resultó interesante abrir un espacio de comunicación con los colaboradores de las páginas de opinión, porque queremos que nuestros escritos tengan más conocimiento y relación de hechos, antes que simple impacto.
Ellos proponen difundir más argumentos que, según la definición del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, significa “razonamiento que se emplea para probar o demostrar una proposición, o bien para convencer a alguien de aquello que se afirma o se niega”
En cambio, la opinión simple, según el mismo diccionario, es “dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable” o “fama o concepto en que se tiene a alguien o algo”.