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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

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¿Nicaragua es un país de incompetentes?

Cornelio Hopmann*

En los meses recién pasados había un tema de suma importancia para el país, que no obstante pocas veces ocupó la primera plana de los periódicos y noticias: La integración económica de Centroamérica y el tratado de libre comercio con los EE.UU. Cuando el tema aparecía en la agenda, entonces concentrándose en la problemática TLC como problemática supuestamente común para todos la países del istmo sin analizar la posición propia y particular de Nicaragua.

Conviene entonces, echar un vistazo a algunas cifras. Según la Oficina de Censo de los EE.UU., Centroamérica exportaba en el 2001 por un total de 11,473 millones de dólares a los EE.UU. e importaba por un total de 10,494 millones de dólares, o sea desde de la óptica norteña hay un superávit a favor de Centroamérica por el orden de 979 millones. Como ellos toman la exportaciones de las zonas francas como importaciones desde de la región, habrá un incidencia muy fuerte de la industria de maquila en el superávit.

Dentro de esto, el comercio con Nicaragua representa solamente el 5.3 por ciento de las exportaciones y el 4.2 por ciento de las importaciones. Ya Honduras exporta e importa 5 veces el volumen de Nicaragua. Estas cifras pueden dar un idea del peso real de Nicaragua en las negociaciones conjuntas con los EE.UU.

Hay más cifras escalofriantes. Según estadísticas del Banco Central desde 1998 por acá las importaciones y exportaciones de Nicaragua a Centroamérica superan el volumen de comercio con los EE.UU., pero con un balance tan desfavorable, que tenemos el mismo déficit comercial, hasta un déficit más grande, con nuestros vecinos como con los EE.UU., a pesar de que el BCN no toman en cuenta las exportaciones de maquila y a pasar de que las importaciones desde Honduras se redujeron drásticamente por el susodicho impuesto patriótico. Dicho de otra forma, el problema más grave para Nicaragua no es su comercio con los EE.UU. y por tanto, salvo en el agro, el TLC con ellos, sino la incapacidad de competir exitosamente en el mercado regional.

Ya sé de antemano los argumentos, mejor exculpas, que se van a presentar, y todas ciertas: que la década de los 80 destruyó la empresa privada, que los costos de infraestructura, en lo particular la de energía, son más altas, que … y que …

Los mercados no respetan ni mucho menos honran esta clase de argumentos. Nadie va a comprar un producto o servicio nicaragüense —sea en el mercado interno, sea en el mercado externo, sea turístico, industrial, manufactura, artesanía o agrícola—, pagando un precio más alto o aceptando peor calidad solamente por sentir lástima para con los pobres nicaragüenses tan maltratados por historia, circunstancias hasta la naturaleza misma. Además sobran ejemplos, que por falta de visión, liderazgo e iniciativa tanto de los gobiernos como hasta más de la propia empresa privada, se desaprovechó en los últimos 10 años centenares de millones de fondos de cooperación externa para mejorar de fondo la posición competitiva del país dentro de la región.

Para el debate sobre el desarrollo del país debemos poner nuestra capacidad de competir regionalmente con nuestro vecinos en un lugar destacado. Empresa privada y gobierno deben analizar, que es que nuestros vecinos hacen mejor que nosotros. Si no encaminamos pronto acciones acertadas para mejorar, nos quedaremos como país sin competitividad por ser un país incompetente.

* El autor es experto en informática.
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