LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

El hijo del ex presidente y ahora reo, Arnoldo Alemán, Carlos Miguel Alemán, es saludado por simpatizantes liberales que se congregaron a la salida del complejo judicial a esperar la sentencia.

Seguidores de Alemán tomados por sorpresa

“Esa sentencia era para mañana (hoy). No la tenía que dar hoy, no estábamos listos…” opinaron Moisés Martínez [email protected] La tradicional alegría que se respira en las cercanías de la Navidad y el Año Nuevo no se siente en los amplios salones de la finca “El Chile”. Su dueño, Arnoldo Alemán Lacayo, quien por casi […]

  • “Esa sentencia era para mañana (hoy). No la tenía que dar hoy, no estábamos listos…” opinaron

Moisés Martínez [email protected]

La tradicional alegría que se respira en las cercanías de la Navidad y el Año Nuevo no se siente en los amplios salones de la finca “El Chile”. Su dueño, Arnoldo Alemán Lacayo, quien por casi seis años fue el hombre más poderoso de Nicaragua, tendrá que contemplar “encerrado” en su inmensa hacienda cómo Nicaragua celebra el nacimiento de Cristo y la esperanza de un año mejor, al ser fulminado por un auto de segura y formal prisión por las jueces Ileana Pérez y Juana Méndez.

El final de este capítulo de la novelesca vida de Alemán fue menos ruidoso del esperado para un personaje de su talla. El hecho de que haya sido en un domingo por la mañana, cuando la actividad en la capital es casi cero, propició que no se armaran escándalos como los ocurridos en los casos de Byron Jerez y el Canal 6.

SENTENCIA LOS AGARRO POR SORPRESA

Curiosamente, esto fue lo que más molestó a los pocos simpatizantes liberales que se presentaron a los juzgados. “Esa sentencia era para mañana (hoy). No la tenía que dar hoy, no estábamos listos…, no le hemos avisado a nadie. Si al pobrecito lo llegaron a sacar de su cama temprano para traerlo a los juzgados”, gritaba una señora de delantal blanco, chinelas de gancho y muchas canas en su cabello.

El “pobrecito” a quien se referían, Arnoldo Alemán, llegó a los juzgados a eso de las diez de la mañana, vestido con una camisa roja y su gorra con las siglas del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), indumentaria oficial durante su campaña presidencial de 1996.

PERIODISTAS ACOSADOS

Alemán fue recibido por un grupo de diez mujeres que le gritaron vivas y elogios a su paso, quienes además fueron las únicas que pudieron llegar hasta los pasillos del juzgado.

La juez Ileana Pérez dio la orden de que no se dejara entrar a nadie más que a periodistas, diputados y familiares del procesado.

Sin embargo, este pequeño grupo llegó con bastante disposición para defender a su líder, y como ha sido usual, los medios de comunicación fueron los primeros en ser acusados y acosados.

La periodista de Canal 2, Lucía Pineda Ubau, tuvo que hacer una trasmisión en vivo en medio de fuertes insultos y amenazas hacia su persona. En su rostro se percibía cómo hacía esfuerzos para mantener la calma y poder hacer su trabajo.

LLEGARON LOS “BROTHERES”

La espera continuó. Alemán se mostraba tenso, con la frente bastante sudada. Mientras, las demás personas que estaban dentro del recinto judicial fueron tomando sus lugares, los camarógrafos ubicaban sus mejores ángulos, los fotógrafos afinaban sus cámaras, y los periodistas preparaban lápiz y papel. Las secretarias de actuaciones y empleados del juzgado tomaban sus posiciones. Todo estaba listo.

Mientras los minutos avanzaban, poco a poco se fueron presentando personajes incondicionales de Alemán. Ex funcionarios de su gobierno como Manuel Martínez, ex Ministro del Trabajo, y José Marenco Cardenal, antiguo titular de Gobernación, así como Luis Mora, periodista que se ha caracterizado por ser acérrimo defensor del arnoldismo.

También llegaron diputados del ala arnoldista y amigos del ex presidente, como Wilfredo Navarro, Jamileth Bonilla, Víctor Guerrero, Enrique Quiñónez y René Herrera.

Finalmente, ambas jueces se presentaron. A diferencia de los casos de “La Huaca” y Canal Seis, esta vez las lecturas de las sentencias fueron rápidas y directas, pero, en esencia, las dos apuntaron a lo mismo: auto de segura y formal prisión.

DE PRESIDENTE A REO

Alemán, esta vez en calidad de reo —algo que hace un año hubiese sido considerado imposible—, salió fuertemente custodiado hacia una camioneta blanca de la Policía Nacional.

Al conocer la sentencia, el grupo de mujeres que habían logrado ingresar al juzgado elevaron más el tono de sus gritos, entonando la consigna más conocida del arnoldismo: ¡Arnoldo, Arnoldo, Arnoldo!

Los gritos se hicieron más fuertes al salir la camioneta a la calle. Obviamente, la noticia de la sentencia ya se había dispersado por las bases arnoldistas, y la calle estaba obstaculizada por alrededor de cien simpatizantes liberales con banderas rojas, gritando vivas a Alemán y prometiéndole su apoyo incondicional.

La camioneta aceleró el paso, seguida por los vehículos de los diputados liberales y familiares del ex mandatario.

Algunos activistas continuaron gritando consignas de apoyo a Alemán, mientras otros dirigieron sus baterías contra los periodistas, particularmente contra Pineda Ubau.

Así cayó el telón. La obra sobre Alemán pasó a otro escenario, a tan sólo ocho días de concluir el año 2002. Realmente, no fue el regalo de Navidad que esperaba el ex presidente, …ahora reo.  

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