Así es la dulce Paola, de Terra Nostra, en la miniserie brasileña titulada Hilda Huracán, que estrena Canal 2, esta semana. En ella, la actriz da vida a Hilda Muller, una joven nacida en una familia tradicional, que huye del altar para ir a vivir a un prostíbulo. Su sensualidad la convertirá en una mujer poderosa y los hombres perderán la cabeza por gozar de sus favores.
No es la primera vez que encarna a una prostituta. También dio vida a Magdalena, una joven prostituta, en una serie brasileña titulada Brava gente, aunque la única semejanza con Hilda Huracán es que ambas son prostitutas, en lo demás son papeles muy diferentes. Magdalena es casi una niña, tiene 20 años y decide dedicarse a la prostitución porque su padre es asesinado por la Policía y su madre está enferma. Es la única salida que encuentra.
–Llevar una vida profesional tan agitada como la tuya, ¿no perturba tu vida íntima?
El trabajo no afecta mi vida personal, lo que afecta es el hecho de tener una vida pública, que la gente preste mucha atención a todo lo que hago o dejo de hacer. Pero no me quejo, yo elegí esta profesión. Además, nadie tiene una vida fácil.
–¿Cómo eres en el amor?
Si me dan motivos, soy celosa, pero no soy nada posesiva. También soy romántica.
–¿Cómo sería una noche perfecta para Ana Paula Arosio?
Lo más importante es estar con la persona que amo. Tampoco estaría mal un buen vino frente a las llamas de una chimenea.
–Confiesa, ¿alguna vez te han rechazado?
¡Claro que sí! Fue una experiencia horrible.
–¿Y qué haces si alguien que te gusta no te presta la atención debida?
Frente a él mantengo la compostura. Después, en mi casa, la historia ya cambia bastante. Lloro, pero sin que nadie se entere.
–¿Has pensado alguna vez en ser madre?
Claro, pero soy muy anticuada en ese sentido. Para engendrar un hijo se necesita una familia formada. No creo en esa historia de producción independiente. Un niño necesita tener una mamá y un papá.
