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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

La noble labor de los bomberos

Gustavo Antonio Ortega Artola Es conocido por los nicaragüenses la tragedia ocurrida en la que perdieron la vida por causa de un cafre del volante, de un irresponsable, dos miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Nicaragua al dirigirse a cumplir con su desinteresada labor. Todas las personas merecen nuestro respeto, pero mayormente los miembros […]

Gustavo Antonio Ortega Artola

Es conocido por los nicaragüenses la tragedia ocurrida en la que perdieron la vida por causa de un cafre del volante, de un irresponsable, dos miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Nicaragua al dirigirse a cumplir con su desinteresada labor.

Todas las personas merecen nuestro respeto, pero mayormente los miembros del mencionado Cuerpo de Bomberos, pues es de sobra conocido que sus integrantes son voluntarios, no reciben sueldo y los permanentes sólo una pequeña ayuda económica, porque los beneméritos viven de la poca ayuda que les da el sector privado, pero lo más grave es que el Gobierno Central no les apoya a sabiendas que ellos protegen las vidas.

Es cierto que todos los que conducimos algún vehículo estamos expuestos a algún accidente, pero lo ocurrido el sábado cuatro de enero no es accidente, fue un homicidio doloso, pues el mismo ayudante del chofer, en una declaración, dijo “que el chofer no se había detenido porque venían colgados con el tiempo”.

Pero, ¿por qué venían colgados con el tiempo?. Resulta que cuando un chofer sale de la terminal, sale con el tiempo establecido para el recorrido o la vuelta, pero al salir, circulan lentamente para recoger a los pasajeros que van saliendo y que el chofer del bus que viene detrás no los pueda captar y no es sino hasta que el ayudante dice al chofer que el bus siguiente ya está a la vista, que salen disparados como alma que sigue el diablo y allí empieza la debacle.

En su loca carrera y algunas veces por el mal estado de las unidades, van quedando los ejes con las ruedas, se meten en las casas, no se detienen cuando los pasajeros solicitan parada, los pasajeros no han terminado de bajarse y ellos aceleran; son muchas las personas que han muerto o quedado inválidas a causa de estos irresponsables.

Pero, quién tiene la culpa de que esto suceda? ¿el Gobierno Central?, ¿el Gobierno Municipal? ¿La Policía Nacional? No sé, pero si sé qué alguien nos debe salvar de los buseros.  

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