Mi corazón insiste en recordarte aunque mi ser no lo desea, no sé si tú también me extrañas como yo a ti, ahora que no estarás cerca de mí, voy a tener que acostumbrarme a no verte en las tardes, ahora solamente en sueño y en pensamientos.
Hoy comienza una nueva vida, vida nueva donde no tendré miedo de ti, de ver tus ojos y caer rendida a tus labios de miel que endulzaron mi corazón y mi paladar, esa miel que un día hizo que me enamorara de ti, que ahora que no nos tenemos será difícil rehacer nuestras vidas.
Ese castillo de cariño y amor que el día que nos fuimos cada quien por su camino se derrumbó.
Recuerda que sobre todas las cosas habrá un pedacito de ti en mí y que cuando me necesites búscame y me encontrarás.