- La colombiana Linda Monje, diseñadora de modas, lleva tres años en nuestro país, metida de lleno en el mundo de la moda
Nació entre telas, hilos y agujas. Su mamá no quería que estudiara diseño de modas, pero decidida a demostrar que podía ser buena en ese campo, comenzó sus estudios y llegó a ser una de las mejores alumnas. Linda Monje, colombiana, diseñadora de modas, radica desde hace tres años en nuestro país.
¿Cómo le ha ido en el ambiente de la moda aquí en Nicaragua?
“No me puedo quejar porque llevo tres años, ya he hecho mis cosas, hice mi desfile y pienso que fue un desfile bueno, fue algo nuevo para Nicaragua porque como que aquí está empezando, considero que he hecho mis cositas dentro de las capacidades y como va la moda acá, que es más lento que en otros países, que apenas está empezando, pero no me puedo quejar, me han tratado bien”.
¿Cómo fue que se metió a estudiar diseño de modas?
“Mi mamá estudió diseño de modas, no lo terminó porque se casó y se dedicó a la familia, pero igual ella tenía su taller en Colombia, se puede decir que crecí entre máquinas, telas, hilos y conociendo eso, además uno le coge cariño y sabiéndolo manejar es un negocio bueno”.
¿Qué es lo más difícil de haber escogido esta carrera?
“Para mí, demostrarme y demostrarle a mi mamá que tenía las capacidades para estudiar esto, porque ella no quería que yo estudiara eso, yo la verdad no demostré entusiasmo al principio por el cuento de coser y eso, a mí no me gustaba, incluso terminé el bachillerato y estuve un año sin estudiar, pero yo dije ya, investigué, ya tenía todo listo para entrar a la universidad y entré a estudiar, esto ha sido lo más difícil demostrarme a mí y a ella que sí podía salir adelante”.
¿Qué fue lo primero que diseñó?
“Allá en la escuela nos hacen sacar colección cada dos semestres, la primera que hice fue en segundo semestre, fueron prendas sencillas, en materiales livianos”.
¿Tenía que coserlos?
“Sí, nos supervisaban y nos ponían a coser porque es una carrera que tiene de todo, como cualquier otra carrera, siempre me fue muy bien en la universidad, era buena alumna, siempre me dejaron mis colecciones para desfile”.
¿Tiene establecido un estilo de ropa que le guste diseñar?
“Definitivamente para mujer, hice para hombre cuando estaba en cuarto semestre pero no me gustó, el patronaje es más complicado y la mujer es más comercial a la hora de trabajar con ellas, los hombres son más clásicos, el pantalón, la camisa, lo que cambia son las texturas, mientras que en la mujer hay más variaciones, sobre todo en los trajes de noche, me gusta trabajar en lo que es trabajo de mano, aplicaciones”.
¿Cuando salió de su carrera, qué fue lo que pensó hacer?
“Trabajar, en eso estaba en Colombia, ya tenía el taller con mi mami, yo tenía máquinas, conocía de telas, la idea era empezar a trabajar pero no quedarme estancada, y allí nos salió lo del viaje, por cosas de la vida viajamos, estuvimos seis meses en Guatemala y nos venimos para acá porque tenemos un tío que tiene mucho tiempo de vivir acá, se puede decir que ya es nicaragüense y nos venimos a probar suerte a Nicaragua y aquí estamos”.
¿Hay algún sueño que quiera realizar?
“Muchos, muchos… primero consolidarme más en mi carrera, viajar, hacer una especialidad en algo, sería bueno también trabajar con un diseñador de nombre, así sea empezar de cero, de ayudante, no importa pero pienso que así uno aprende mucho de las personas que saben y trabajan bien y más adelante volver a mi país, ese es uno de mis mayores sueños volver a Colombia, a una Colombia nueva”.
¿Es difícil ser un diseñador joven?
“Depende de dónde estés, si tienes talento no es difícil, pero también es importante tener algo de conectes, sobre todo en mi país. En Colombia se puede decir que ya es una industria de moda que ha crecido en estos últimos tres años a pasos agigantados, entonces tienes que empezar con unos buenos cimientos, tienes que estar muy bien vinculado, es difícil en las medidas que midas tus capacidades y en la medida que tengas ese talento”.
