El discurso del Churri sobre el 2002 no nos trajo ninguna sorpresa. Mal que bien, todos sabíamos lo que iba a decir: «Que el esfuerzo principal fue el de la lucha contra la corrupción, que se estaba preparando el camino, que por eso no se hicieron mayores cosas», y cuestiones por el estilo. Desapasionadamente —sin hígado—, podemos decir que hubo un sólo logro y… de carácter político. Y acá es donde estuvo el problema; un problema que también ya estaba avisado. Lo que la gente quería era logros paralelos en los otros campos (mejora de las condiciones de vida, mayor empleo y producción, mejoría en la salud y la educación pública etcétera), y se quedó con esas ganas.
¿Que fue bueno haber salido del problema de El Tamal más Tamal? Sí, fue bueno. Pero falta todavía. El empresario del municipio de El Crucero tiene que devolver lo mal habido y cumplir, a como debe ser, su condena. Además, falta que la ley llegue a un sinnúmero de cómplices que andan por ahí de lo más tranquilos, como que ellos no vieron, no oyeron ni hicieron absolutamente nada. Andan con la cara bien lavada y la conciencia «tranquila». ¿Por qué será?
Por otro lado (y aquí, aunque piensen mal de nosotros), concordamos con Walmarito. ¿Cómo se le ocurre a Bola de Años decir que va a preparar un «borrador de plan de nación»? Y entonces, ¿con qué llegó a la Presidencia? ¿Cuál era su plataforma de gobierno? ¿No tenía una estrategia social y económica? ¿Desconocía la realidad de Paisito?
Lo que deducimos de estas cosas es que nuestros políticos todavía están en pañales y que, en materia de gobernar, no han aprobado ni siquiera el primer grado. ¿Cómo van a gobernar lo que no conocen? ¿Qué respuesta van a dar si no saben diferenciar Chana de Juana?… ¡Auxilio, socorro! Ya era más que suficiente saber que en materia de desarrollo el FMI todavía está periqueando para que ahora el representante máximo de la Nueva Era nos salga con que va a hacer un BORRADOR… (%$#»/@, con tal que no se le ocurra borrarnos del mapa como quieren hacer sus asesores con los municipios más pobres).
Bueno, dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Tal vez, si el borrador se hace con gente que sabe, a lo mejor encontramos un camino robusto de desarrollo, que no se desbarate con el paso de una bicicleta. Para mientras, conformémonos con saber que hubo OTRA recomposición del poder político. Si es o no una recomposición adecuada, está por verse; como está por verse si seguiremos viviendo de informes, estudios, propuestas o ¡borradores!
