Estimada Psicóloga:
Gracias por los consejos que da en su sección. Soy una chica de 16 años y mi novio de 22, el caso es que estuve estudiando en Managua por un año y donde alquilaba casa él también lo hacía y fue ahí que lo conocí.
Él tenía novia, aunque dice él que no la quería, tres días después que lo conocí salimos y cuando regresamos él me dejó en mi cuarto, nos besamos y pasó lo que tenía que pasar, era virgen, y después de eso no lo busqué por pena pero él sí y desde entonces mantuvimos una relación estable.
El caso es que llevamos diez meses de novios, pero soy de El Sauce y él de Jinotepe y por las distancias no nos vemos, él estudia en Managua y yo ya no estudiaré ahí, le he dicho que terminemos, ya bien dicen que amor de lejos es de pendejos, pero él no me quiere dejar, y aunque seamos novios por teléfono y por e-mail, a él no le importa y dice que cada día me ama más.
Lo amo con todas mis fuerzas hasta hemos hablado de matrimonio, pero entenderá que “por mi edad no puedo hacerlo”, además que mis padres no saben nada y mis hermanas no me apoyan, no sé qué hacer, estoy desesperada.
Respuesta:
Por la forma en cómo está redactada tu carta, puedo percibir tu angustia, tu confusión.
¿Cuál de las dos situaciones crees vos, implican mayor responsabilidad: tener relaciones sexuales a los 16 años o casarse a los 16 años?
Encontrar la respuesta a esta pregunta, considero, te serviría para aclarar algunas de tus dudas. Tal vez sea necesario que vos misma te preguntes qué tanta responsabilidad estás preparada física, psicológica y emocionalmente para asumir.
Las dos situaciones implican responsabilidades y compromisos. La responsabilidad es la capacidad de asumir los efectos y consecuencias de nuestros actos y de nuestras decisiones; el compromiso implica respeto por lo que pienso y siento, lealtad hacia uno mismo, nuestros principios, valores, normas, etc., y también hacia los demás.
Para que una pareja construya una relación deben de tener clara muchas cosas, entre éstas: a) fines y metas de cada uno y de la relación, b) cuáles son o cuáles van a ser sus canales o formas de comunicación, c) cuáles van a ser sus responsabilidades y, d) cuáles sus decisiones, la forma en cómo van a negociarlas. Estos elementos no pueden ser separados de los mencionados anteriormente, no hay compromiso sin responsabilidad, ni responsabilidad sin compromiso.
Si estos cuatro elementos quedan claros entre ambos, la relación funciona y se vuelve eficiente y es efectiva, pero si no están claros, si no son capaces de llegar a acuerdos mutuos y las decisiones son tomadas de manera individual sin tomar en cuenta la percepción del otro, la relación por sí misma se desvanece, se debilita.
No estés apurada en tomar decisiones que puedan dejarte marcada que puedan limitar tu desarrollo, que puedan hacer que tu percepción de la vida cambie radicalmente.
Date tu tiempo para crecer, para vivir cada etapa a plenitud, sin riesgos, sin temores, sin chimones.
Cuando estés preparada y decidida para tomar cualquier decisión, podrás negociarla, o hace que tu familia la entienda y la acepte. Viví todo a su tiempo, no le generes a tu vida mayores angustias de las que ya por ser parte en este mundo tenemos. Decidí sin miedo qué es lo más saludable y adecuado para tu vida.
