- Vuelven las clases y desde ya los chavalos alistan los ánimos para enfrentar el año escolar. Unos con euforia y otros con el nerviosismo propio de todo
“primarión”… En esta edición te ofrecemos parte de esas expectativas…
Carlos González Izaguirre, de 17 años y habitante de San Judas, está listo. Según cuenta ya su mamá le compró los útiles escolares, la mayoría con la estampa de Britney Spears, y el uniforme entero: vestimenta, faja, zapatos, escarapela…
Pero no es el único. Como él, más de 300 mil adolescentes se preparan desde semanas antes para no deslucir en su primer día del año escolar. Muchos con la meta de ser los mejores: sea en las clases, en deportes, “belleza”, modales y hasta en vulgareo…
Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), este año se espera, en la educación media, un incremento en ingresos de 25 mil estudiantes.
Es decir, un siete por ciento más que el año anterior, donde éstos se contabilizaron en 364, 012 alumnos. Con lo que se superaría el 6.3 por ciento de la matrícula del 2002.
González, sin saberlo, desde hace dos años forma parte de las estadísticas. “Aunque cada comienzo de las clases, lo siento como el primero”, comenta y luego prosigue “porque siempre hay expectativa sobre el ambiente. Por ejemplo: ¿en qué grupo voy a quedar? ¿Con qué tutor? ¿Veré nuevas caras? ¿Me encontraré a mi chavala?… y todo eso me causa ansiedad”, explica.
El rito
Indira Antonia Merlo, de 15 años y originaria del barrio Edgar Munguía, anda por el mismo rumbo. “Fíjate que voy para el segundo año y me parece que es el primero. Siento cosquilleo y desesperación para que ya llegué el tres de febrero (el día que inician las clases)”, refiere.
Inclusive para ese día la chavala planea llegar como toda una “chica cool”. “Voy a levantarme a las 5:00 de la mañana para hacer todo con tiempo ”, adelanta.
Aunque prevé dejar listo su uniforme desde la noche anterior. De manera que el rato de las 5:00 a las 6:30 de la mañana lo va a distribuir entre su desayuno, baño y arreglo personal que, aparte de la nueva vestimenta, incluirá un nuevo peinado para no pasar desapercibida, el cual le consumirá su hora. “Ya que nos prohíben pintarnos”, aclara.
González por su parte, dice que sólo se dilatará en el desayuno y en los ajustes de su cabello. “Aunque está cortito tengo que mejorarle el partido con gelatina y eso me lleva mis 45 minutos. Al menos así logro llamar más la atención de las chavalas y sentirme más seguro en cuanto a apariencia personal”, indica.
Las reglas
De acuerdo al reglamento escolar, del año entrante, ningún alumno puede llegar al centro, en el afán de llamar la atención, con cortes rapados, aretes, uñas largas, con una uña pintada ni desarreglado.
Lo estipulado es: asistir con su camisa blanca por dentro del pantalón azul, asegurado con una faja que preferiblemente vaya acorde al color de los zapatos, que usualmente son negros y lustrados.
A las alumnas, en tanto, les determinan: camisas blanca por dentro de faldas plisadas de color azul, que lleguen por lo menos dos centímetros debajo de las rodillas.
Así como calcetines blancos altos (es decir no doblados) y zapatos negros bien “charolados”. A ellas tampoco les permiten pintarse el rostro, por muy natural que sea el maquillaje. Ni accesorios extremadamente escandalosos. A lo sumo les dejan pasar el par de aretitos, uno que otro anillo , una pulsera o el reloj.
Si el estudiante peca advertido, las autoridades del centro de estudio tienen la opción de devolverlo a su casa, para que se cambie la vestimenta y los accesorios. Aunque es práctica tradicional restarles puntos en conducta o en cualquier materia de estudio.
Sin embargo, si los chavalos carecen de uniforme escolar debido a problemas económicos, el MECD les otorga un período de tres meses para que sus padres procuren adquirirlo, a como lo hacen con los aportes voluntarios.
Los ánimos
Pero lo cierto es que los chavalos, como González y Merlo, están más interesados en el ambiente que les depara que en las normativas escolares, que están dispuestos a cumplir para ahorrarse problemas.
Sendy Acevedo de 18 años, por ejemplo, se siente ¡feliz!, porque pronto iniciará su último año de la secundaria. “Estoy súper ansiosa porque en este 2003 tendré mi promoción y por fin estaré a un paso de la universidad”, apunta sin descartar que disfrutará al máximo su estadía junto a las compañeras de clases.
Mientras tanto Hernaldo Maradiaga, de 16 años, espera afrontar el año como todo un Sansón. “Voy para cuarto año. En este sentido estoy claro que las clases serán más complicadas que el año pasado. Por eso tengo que fortalecer más mis conocimientos y echarlas todas… de hecho ya quiero que inicien las clases para salir de dudas”, expone ansioso.
No obstante, los repitentes tienen otra visión. Buena parte de ellos lucen apenados, sin ánimos y en el peor de los casos tristes porque vuelven a clases en el mismo escalón.
María del Carmen Zelaya, de 13 años, es parte de esa flota. La chavala relata que por negligencia dejó Español, Geografía y Matemáticas. “Pensé que en reparación las iba a recuperar pero no lo conseguí. Ahora, ni modo tengo que cargar con la vergüenza e intentar mejores notas”, sostiene.
Sin embargo, su familia está dispuesta a apoyarla, ya que lo último que avizoran es el abandono del año escolar, que usualmente se refleja con mayor índice en las zonas rurales del país.
De acuerdo a informes del MECD, la deserción escolar disminuye año con año en el territorio. Como muestra ejemplifican las estadísticas de los dos últimos años, en las cuales se aprecia una pequeña reducción ya que de 8.23 por ciento la deserción del 2001 bajó, en el 2002, en un 7.46 por ciento. Y lo bueno de todo, es que este año parece no ser la excepción.
Leyes escolares
Según disposiciones del MECD el calendario escolar del 2003, comprende dos períodos semestrales. Cada uno con cuatro evaluaciones parciales y con una nota semestral que comprenderá el promedio de las anteriores.
Mientras la calificación final, únicamente se establecerá tomando en cuenta los promedios finales de los dos semestres en mención.
Tras el primer día de clases, las vacaciones intersemestrales están definidas del 27 de junio al 6 de julio. En tanto las de los docentes del 30 de junio al 6 de julio, para retomar la labor el siete del mismo mes.
Para el segundo semestre, las anteriores inician el 30 de noviembre. Aunque para quienes reprueben materias el estudio se extenderá hasta en enero.
Algunos consejos
Los expertos del aprendizaje generalmente aconsejan a los estudiantes vincularse, desde el inicio de clases, con grupos dispuestos a estudiar. Sobre todo en los círculos de estudio.
Les sugieren mostrarse optimistas. No deprimirse si en la primer prueba (los sistemáticos) no sacan el alto puntaje. En estos casos les recomiendan revisar las dificultades con el maestro y redoblar esfuerzos: sea con el estudio individual o en grupo.
Insisten en organizar el tiempo, estableciendo un equilibrio en todas las actividades. De manera que cada labor académica, deportiva, de pachanga o de descanso deberá tener un tiempo determinado.
Finalmente recalcan a los padres de familia estar al tanto de los chavalos. Una manera de hacerlo es revisando si cumplen con las tareas asignadas o visitando periódicamente a los tutores.
