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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Un ángel guardián

Amparo [email protected] Tiene 20 años. La tercera parte de ellos dedicados a las obras sociales. Su afán filantrópico inició en el Colegio Teresiano donde fue miembro de misiones de evangelización. Luego lo fortaleció en la Universidad Thomas More, en la cual es responsable del área de servicios sociales. Nació en Chinandega, es la tercera de […]

Amparo [email protected]

Tiene 20 años. La tercera parte de ellos dedicados a las obras sociales. Su afán filantrópico inició en el Colegio Teresiano donde fue miembro de misiones de evangelización.

Luego lo fortaleció en la Universidad Thomas More, en la cual es responsable del área de servicios sociales. Nació en Chinandega, es la tercera de cuatro hermanos.

A la fecha cursa el tercer año de Gerencia y Mercadeo y es una de las fundadoras del Proyecto infantil Angelitos Azules, que atiende a 20 menores pobres procedentes de La Morita, sector ubicado en las cercanías de la Colonia Centroamérica.

Ella es Adela Palacios Sanabria, una chavala que ama parrandear con sus amigos pero también dedicar cada domingo a los niños, a quienes les refuerza la actividad escolar junto a nueve compañeras de la universidad.

“Mis amigos dicen que me sobrepaso como buena gente. Pero no puedo cambiar porque a mí gusta ayudar a los demás, me encanta sentir que sirvo para algo, especialmente a los niños, a quienes miro como el futuro de este país”, se apresura a decir Palacios.

¿Qué es un día al lado de esos menores?

“Mirá, es pasar un rato agradable. Cada domingo, desde hace dos años, ellos llegan a las diez de la mañana para recibir reforzamiento en cada asignatura. Luego almuerzan y después se les da charlas culturales o educativas. Por la tarde nos dedicamos a jugar con ellos. Y la pasamos bien”.

¿Cómo inició esta labor?

“Por iniciativa de Claudia Salamen, como una pequeña solución al problema infanto-juvenil que desde hace rato se ve en Nicaragua. Al principio éramos cinco miembros y actualmente somos diez”.

¿Por qué lo llamaron Angelitos Azules?

“Realmente ese nombre se le ocurrió a Claudia, quien es muy devota de los ángeles. Al proponerlo ella estuvimos de acuerdo porque todos los niños son angelitos del cielo, de manera que son angelitos azules…”

¿Éstos que tienen que ver con los de la UCC?

“Mirá, somos los mismos. El proyecto se originó en la UCC por pláticas con mi universidad, nuestra idea es ampliar los Angelitos Azules a todas las casas de estudios posibles, ya que ayudar a niños de escasos recursos es una labor de todos. Entonces ¿por qué limitarnos?”

¿Cuál ha sido el principal obstáculo en su quehacer…?

“Siempre el dinero, porque vivimos de donaciones que casi nunca nos llegan”.

Explícame eso…

“Bueno. No tenemos dinero y generalmente una empresa nos ayuda por allá (pocas veces). Entonces tenemos la lucha diaria de ver quién nos apoya con las actividades. Vivimos como dicen ‘coyol quebrado coyol comido…’ con el apoyo de nuestra familia o conocidos”.

¿El mayor logro?

“El comportamiento de los chavalos. Ellos han mejorado como persona, como alumnos y como hijos. Esto nos alegra porque vemos que ha funcionado nuestra transmisión de valores”.

¿Qué valores son esos?

“La solidaridad, la verdad, la honestidad, porque queremos que sean personas de bien, que sepan ganarse la vida con su propio esfuerzo y no robando”.

¿Y a vos, para qué te ha servido el proyecto?

“Mirá, todos aprendemos de cualquier experiencia. Con este proyecto he aprendido a darle importancia a las pequeñas cosas, como la sonrisa de un niño o un gesto afectivo…”

¿Por qué estando tan interesada en lo social elegiste una carrera empresarial?

“Sí, verdad. Pero es que mirá, a mí me gusta esa carrera y pienso que a través de ella podré ayudar a los demás. Siento que va a ser un medio para tener dinero algún día y así ayudar a la gente”.

Palacios también es de las personas que busca la sinceridad, la justicia y el desprendimiento oportuno. Aparte de lo anterior la muchacha valora como el oro la amistad.

Por otro lado ve con buenos ojos el quehacer de las ONG con enfoque en la niñez. El cual dice estar obstaculizado, la mayoría de las veces, por el conformismo de los propios padres. “Te lo digo porque así nos ha pasado a nosotros… pero ahí vamos avanzando”.

¿Cuáles son las metas de los Angelitos?

“Queremos convertir este proyecto precisamente en una ONG. Ahorita estamos en los trámites y esperando que algunas de las integrantes alcancen la mayoría de edad, ya que el grupo oscila entre los 17 a 23 años”, apunta.

Mientras esto se da, Palacios asegura que continuará enfocada en sus estudios y en el proyecto Angelitos Azules. “Porque hay mucho por hacer. Invito a los jóvenes a que hagan algo por la humanidad, ya que lo que hace falta aquí son almas voluntarias”, puntualiza.

Tras bambalinas

Los Angelitos Azules de la Thomas More, fueron seleccionados por el Ministerio de la Familia (Mifamilia). Según Palacios, desde entonces estos niños son un ejemplo de vida.

“Son puntuales y bien portados”, detalla la joven quien es franca al reconocer que sí es dominante y que le gusta sobresalir. Al punto que es una de las pocas alumnas dotadas de una beca del cien por ciento.

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