En Brasil, el éxito de “El Clon” repercutió en los hábitos de consumo de la población al punto que el traje de Jade fue el disfraz más vendido en el carnaval brasileño, en febrero.
Pero la influencia del traje de Jade no se detiene ahí. La telenovela “El Clon” ha popularizado el baile del vientre, con el cual Jade conquistó a Lucas.
¿De dónde surge este baile?
La danza del vientre, más que una forma de exhibicionismo posee una dimensión terapéutica y espiritual que se remonta a un pasado lejano, cuando se practicaba en los templos sagrados de Egipto y de la India. El desbloqueo de tensiones y emociones, y la aproximación de la mujer a su propia identidad, son algunos de los beneficios que aporta a sus practicantes.
Hace más de 5,000 años, en el interior de un templo, una joven iba a vivir uno de los momentos más importantes de su vida: danzar en honor al dios Ra y ofrecerle sus largos cabellos que se cortaría durante la danza sagrada. La joven nunca hubiera sospechado que sus movimientos corporales servirían en un futuro lejano para otros fines no religiosos, convertidos en exhibición o coreografía folclórica. Afortunadamente, su esencia original ampliada por otros conceptos espirituales e incluso terapéuticos ha vuelto a ser revitalizada por personas que buscan rescatar otras culturas y, principalmente, los movimientos del vientre, centro sagrado de energía femenina.
La danza del vientre, con el verdadero nombre en árabe de Raks el Chark (“Danza del sol” o de “Ra”), surge en el Egipto predinástico (anterior a los faraones) relacionada a varios cultos y rituales de fertilidad femenina.
La diosa Isis ejercía un importante papel interventor en esos rituales. Isis era la hermana y esposa de Osiris, y madre de Horus. Resucitó a su esposo, asesinado por su hermano Seth. Era la expresión máxima del poder creador y recreador femenino en una sociedad aún plena de elementos matriarcales, por lo menos hasta la ascensión de los faraones.
Las mujeres usaban entonces el “bastón de mando” (símbolo de poder) en sus danzas rituales, y aún hoy se conserva en los bailes folclóricos de Egipto.
Según la mitología egipcia, el vientre descubierto de la bailarina captaba la energía del sol (el dios Ra), un elemento masculino, que simboliza la fecundación. Esa “copula” con el dios Sol era algo sagrado y exigía entrega total de las mujeres que eran predestinadas a pasar su vida en los templos dedicados a Isis y Ra.
La danza del sol o del vientre también se conoce como danza de los siete velos, o simplemente “del velo” porque sus danzarinas —que representaban a Isis en la Tierra— se revelaban paulatinamente al dios Sol quitándose los velos, costumbre que se mantiene hoy en día.
