- Detrás de balacera sangrienta parece haber un conflicto por miles de manzanas de tierras
Eduardo Marenco [email protected]
Cuando el Ingenio Victoria de Julio, inaugurado por Fidel Castro y valorado en US$100 millones de dólares por el gobierno sandinista, se hundió como el Titanic, miles de personas se sumergieron a bucear uno de los grandes tesoros que contenía el barco: 16,625 manzanas de tierra que quedaron abandonadas, como los cascos hundidos en las profundidades marinas.
Las pirañas han sobrado. El ingenio está desmantelado. El tiroteo sangriento que ocurrió la tarde del viernes en el empalme de San Benito, cobrando la vida de una persona, es la punta del iceberg de un conflicto por la propiedad de las tierras del ingenio, valoradas en miles de dólares.
El ingenio quebró ahogado en deudas, pues según la Corporación Nacional del Sector Público (CORNAP), la sociedad “Noveau Latin America Ltda.” adeuda al Estado US$28 millones de dólares por el ingenio arrendado con opción de compra.
Los socios del ingenio se han llevado poco a poco la maquinaria, según el diputado suplente, Reynaldo Espinal Aguilera, presidente de la Asociación Nacional de la Resistencia Nicaragüense.
“La Policía de San Benito ha cargado en camiones los tubos de los pivotes de riego para venderlos como chatarra”, denunció Espinal Aguilera, diputado suplente de la legisladora liberal María Auxiliadora Alemán.
Desde la quiebra, alrededor de tres mil personas se abalanzaron sobre las tierras, en una mezcla de ex miembros del Ejército y del Ministerio del Interior sandinista, ex contras y civiles sin mayor ambición que un lote de terreno.
Y aunque las tierras tienen dueños, muchas familias se las han tomado de hecho. De las 16,625 manzanas de tierra del Ingenio Victoria de Julio, 3,997 manzanas están legalizadas a favor de la sociedad “Noveau”, otras 456.04 manzanas comprometidas con la misma; y 12,171 manzanas están pendientes de ser legalizadas, a favor de los trabajadores, que las recibieron en arriendo con opción a compra, según una carta de la vicepresidente de la Cornap, Gladys Blandón López.
Pero hay un segundo problema en el trasfondo del conflicto: los múltiples incumplimientos del gobierno de turno con los desmovilizados de la contra, quienes a pesar de sus constantes protestas continúan sin recibir las tierras prometidas desde 1990, según lo que ellos cuentan.
DIPUTADO DENUNCIA “HOSTIGAMIENTO POLICIAL”
Espinal Aguilera señaló al subcomisionado Fernando Borge, jefe del Distrito 8 de la Policía Nacional, de dirigir lo que llamó “hostigamiento policial” en contra de los ilegales ocupantes de tierras.
“En el pivote 31 y el 37, en diciembre, la Policía mandó a quemar alrededor de quince champas de los desmovilizados”, aseguró Espinal, “le expusimos al viceministro de Gobernación, Alfonso Sandino, que eso era una provocación”.
El diputado suplente Espinal, aseguró que le dijo en una ocasión al subcomisionado Borge “que cuál era su interés, `dicen que vos también tenés parcelas en el Timal´, le dije, pero no podés estar hostigando a la gente”. La Policía negó tal afirmación.
El comisionado mayor, Horacio Rocha, jefe de la Policía de Managua, respaldó la actuación institucional del subcomisionado Borge negando cualquier vínculo con grupos de ocupantes de tierra, de modo que instó a quienes tengan información al respecto, que lo denuncien a la oficina de Asuntos Internos.
