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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Ricardo Mayorga ha brindado uno de los mayores impactos en la historia del boxeo nicaragüense, con su reciente triunfo sobre Vernon Forrest. Él, al igual que la mayoría de peleadores, comenzó a entrenar en un gimnasio desprovisto de utilaje deportivo. La Prensa/Archivo

¿De dónde surgen los campeones?

Los boxeadores nicaragüenses enfrentan muchos problemas en sus primeros años de carrera, debido a la poca atención que reciben Wilder Pérez [email protected] Los boxeadores nicaragüenses que han logrado ser campeones mundiales no sólo tienen en común que vinieron desde abajo en sus vidas personales, sino también en sus vivencias deportivas. Independientemente del nivel económico que […]

  • Los boxeadores nicaragüenses enfrentan muchos problemas en sus primeros años de carrera, debido a la poca atención que reciben

Wilder Pérez [email protected]

Los boxeadores nicaragüenses que han logrado ser campeones mundiales no sólo tienen en común que vinieron desde abajo en sus vidas personales, sino también en sus vivencias deportivas.

Independientemente del nivel económico que tenga un boxeador pinolero, siempre iniciará su vida deportiva desde lo más bajo, dada la situación en que se encuentra el boxeo amateur en el país.

Para darse cuenta de eso, basta ir al gimnasio Alexis Argüello, al Jairo Antón o al de Tipitapa. Son tres de las sedes del boxeo amateur con nula asistencia gubernamental o privada, donde los atletas entrenan entre tucos de cuero.

“Carecemos de todo, nos hace falta material como sacos, máscaras, peras, mascotas, guanteletas, escaseamos de muchos medios, hacemos deporte aquí con el alma, con el corazón”, dice Enrique “Polvorita” Martínez, uno de los entrenadores más experimentados en Nicaragua.

Las condiciones

Y no exagera, por el contrario, se queda corto. La realidad es que el caso del boxeo amateur es tal, que una de las escuelas de mayor trayectoria, con un entrenador como Ray Márquez, cuenta con dos juegos de guantes para un centenar de alumnos, y esto que uno de los pares está dañado; el resto, otros cuatro guantes, se hicieron hilacha después de tres meses, y habían sido comprados con los ahorros del instructor.

Eso no es nada. El entrenador Luis Mena, que se especializó para esto en Alemania hace una década, utiliza mascotas de la época del comunismo en Nicaragua, son cubanas, y después de varios viajes al talabartero, conserva la marca “Batos” en su muñequera. Las tiene de cuando era boxeador, hace unos 15 años.

Tomando en cuenta que el gimnasio donde Mena entrena, el Alexis Argüello, fue remodelado recientemente, él está en el paraíso respecto al de Tipitapa.

Ahí los jóvenes no tienen más que un saco para golpear, junto a una pera amarrada con mecates, ambos desgastados y guindados del marco de un columpio sarroso de parque. A tres metros de distancia, está otra pera, desinflada, amarrada con un tuco de hierro, de una viga de madera quemada, que se balancea con lentitud haciendo un estruendo similar al freno de un tren.

Esa escuela se erigió porque la Cruz Roja se trasladó de local, dado que su sede se estaba cayendo. Ni el instructor ni los boxeadores tienen condiciones económicas para hacer mejoras, de modo que entrenan en un piso de concreto que tiene más huecos que las calles de Managua.

Los rings

“Si queremos hacer rings, prestamos un par de guantes (a otra escuela o a un peleador profesional) y amarramos mecates para simularlo, lo mismo hacemos cuando montamos veladas en el parque”, dice Aníbal Gutiérrez, uno de los boxeadores más disciplinados de Tipitapa, que piensa convertirse en profesional al finalizar este año.

Pero el resto de escuelas no está mucho mejor. La que dirige Márquez en la sede de la Policía Nacional “Ajax Delgado”, tiene cuatro sacos, pero en mal estado, varias peras en igual situación, así está el resto de implementos, y aunque no tiene que inventarse un ring, el que conserva tiene el piso como las arenas del desierto: tumultuoso.

El ring que comparten las seis escuelas establecidas en el gimnasio Alexis Argüello no parece colchón de boñigas, pero si un boxeador da un mal paso puede tropezarse entre los tucos de lona con que está forrado. A veces los boxeadores han preferido hacer guantes debajo del entarimado.

Necesidades e ingenios

Todos los entrenadores consultados por LA PRENSA coinciden en que lo primordial es el material. Incluso sobre sus salarios, los cuales son inexistentes en la mayoría de los casos, a menos que dediquen parte de su tiempo al boxeo rentado.

Ante una estructura aficionada que no recibe más que diez córdobas de matrícula por alumno y otros diez semanales por cabeza, que por ser voluntarios nunca se pagan, el mantenimiento de materiales se convierte en una proeza.

Un entrenador invierte parte de su salario en implementos que podrían costarle más del 30 por ciento de lo que gana.

Otro se dedica a dar hacer equipos deportivos a través de talabarteros para venderlos a sus alumnos a precios que siguen siendo favorables frente a los de marcas: “hasta son mejores, porque una bota normal de boxeo se gastaría rápido sobre el concreto, pero yo las doy a hacer con suelas más gruesas para que dilaten, porque no se puede estar comprando a cada rato”, señala.

Muchos, sobreviven por los raros aportes de sus alumnos y por los viáticos que reciben cuando viajan a veladas en otros departamentos. A alguno lo mantiene la esposa “gracias a Dios”.

Como es de esperarse, los boxeadores pelean con sus propios shorts, camisetas, y hasta pantalones. Los instructores no les exigen mucho siquiera su participación constante, porque más bien a algunos hay que darles para que lleguen al gimnasio, por sus escasos recursos económicos.

De aquí salen los campeones mundiales. Esto lo vivió Rosendo Álvarez, que a veces su pasaje de bus fue patrocinado por su entonces novia Ana Francis Donaire, lo experimentó Adonis Rivas, Luis Pérez y el mismo Ricardo Mayorga.

Son situaciones difíciles, eso pudo haber inspirado a Mayorga tras su triunfo sobre Vernon Forrest para decir: “en Nicaragua las mujeres paren hombres”.

¡Auxilo!

-Ante esta problemática, Julio Miranda, presidente de la Federación Nicaragüense de Boxeo Aficionado (FENIBOXA), asegura que ha tocado diversas puertas, pero se las han cerrado o abierto en falso.

-Ahora lo que solicita es una reunión con la Comisión de Boxeo Profesional, promotores, y representantes del boxeo rentado para ver si auxilian a este deporte en su nivel aficionado.

-“Esto no es lo normal en un país, porque el resto tiene asistencia económica, más bien la propuesta es de reciprocidad, si el boxeo aficionado le entrega atletas hechos al profesional, que éste retribuya eso, un trabajo de equipo para no dejar morir esto”, explica Miranda.

-La desesperación llegó al punto que Feniboxa entregó una carta al promotor Don King pidiendo ayuda, a través de Renzo Bagnariol, que lo asistió durante su visita a Nicaragua.

-Actualmente el Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes asiste las veladas de boxeo con dos mil córdobas cada 15 días, según Miranda. En cálculos de los entrenadores, un gimnasio tendría buen mantenimiento con tres mil córdobas trimestrales.  

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