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con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

En gimnasios como el “Alexis Argüello” se han forjado los campeones nicaragüenses. Ricardo Mayorga ha peleado y entrenado en ese local desprovisto, hasta hace algunos meses, de buenas condiciones para la preparación física. La Prensa/Lorío

Un chavalo fogoso

El “insoportable” Ricardo Mayorga que luego se consagró como Campeón del Mundo Pablo [email protected] La historia de Ricardo Mayorga es típica de los grandes exponentes del boxeo: un chavalo muy fogoso que se fajaba con los muchachos de otros barrios y de su mismo colegio, imponiendo el respeto a puño limpio. Pero a diferencia de […]

  • El “insoportable” Ricardo Mayorga que luego se consagró como Campeón del Mundo

Pablo [email protected]

La historia de Ricardo Mayorga es típica de los grandes exponentes del boxeo: un chavalo muy fogoso que se fajaba con los muchachos de otros barrios y de su mismo colegio, imponiendo el respeto a puño limpio.

Pero a diferencia de la mayoría de boxeadores, Mayorga se evitó muchas expulsiones escolares y por supuesto el largo peregrinaje por distintos centros de estudios, ya que su padre Eddys Mayorga siempre lo rescataba aprovechando que laboraba como chofer del Colegio Diocesano, donde precisamente el ahora Campeón Mundial aprendió las primeras letras.

“Nunca lo expulsaron porque yo trabajaba con las monjitas del colegio. De no ser así, no cuántos veces lo habrían sacado de las escuelas por su carácter fuerte”.

“Ricardo era pleitisto y callejero. Era un muchacho vago, sólo daba problemas porque vivía peleando, pero se comenzó a enderezar cuando su hermano Jaime lo metió en el boxeo aficionado”, comentó don Eddys, papá del impetuoso campeón welter del Consejo y la Asociación Mundial de Boxeo.

Ricardo nació en Granada hace 29 años. Creció en el Reparto Adelita, y desde muy temprana edad —rondaba los 11—comenzó a dar sus primeros pasos en el boxeo.

El primer gimnasio que visitó fue el “Iguana Verde”, ubicado por las cercanías del Hotel Alhambra de la Gran Sultana.

Su primer entrenador fue Chéster Ruiz, pero esa misma impetuosidad que lo caracterizó desde la infancia, lo hizo seguir los pasos de su hermano Jaime, quien comenzó a prestar el Servicio Militar allá a mediados de los 80.

Ricardo apenas tendría unos 14 años, y quizás unas 75 libras de peso, cuando comenzó a boxear para el Ejército Sandinista, bajo la dirección del entrenador Onofre Ramírez.

Al igual que la historia de Rosendo Álvarez, el otro campeón pinolero, estuvo en el EPS hasta la derrota de las elecciones en 1990, luego de la reducción del ejército pasó con su hermano al equipo de la Policía Nacional, boxeó a nivel casero, hasta que hizo su debut profesional en 1993.

Sin apoyo, ni recursos económicos para subsistir, Mayorga asumió el reto de debutar en el boxeo de paga el 29 de agosto de ese año en Costa Rica y frente al experimentado Humberto Aranda, uno de los mejores peleadores en la historia del vecino país del sur.

Por supuesto, el resultado no fue muy halagador. Aranda lo venció por nocaut técnico en seis asaltos, pero no se amilanó y tejió una racha de 8 triunfos en forma consecutiva que no parecían muy decisivas, porque después cayó en par de ocasiones para llegar a perder tres de sus primeros once combates en el pugilismo rentado.

Pero Mayorga enderezó su carrera con el apoyo del promotor costarricense Efraín Vega, se comenzó a proyectar internacionalmente, el promotor Don King lo firmó en diciembre del 2000, para luego debutar en Estados Unidos con un nocaut sobre el dominicano Elías Cruz, sus choques titulares con el ex campeón Andrew “Seis Cabezas” Lewis y su impresionante triunfo del 25 de enero sobre Vernon Forrest, para proclamarse como el mejor welter del mundo.  

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