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TEGUCIGALPA.-Las Naciones Unidas han advertido que podrían excluir a la biosfera del río Plátano, al noreste de Honduras, de su lista de sitios declarados patrimonio de la humanidad.
“Esa amenaza de las Naciones Unidas es latente porque Honduras no protege la zona como es debido”, dijo ayer Patricia Panting, ministra de Recursos Naturales y Ambiente.
“El lugar es sometido a un rápido deterioro por la acción del hombre, lo pone en peligro su magnífica flora y fauna”, añadió.
Panting sostuvo que “el gobierno, ante tal situación, ha comenzado a definir políticas para conservar la biosfera”.
Informó que su oficina realizará el 17 de febrero en Tegucigalpa una conferencia con numerosos líderes indígenas, campesinos, empresariales y municipales para definir una estrategia conjunta de conservación del río Plátano.
Panting admitió que “pese a que ha existido un sistema nacional de áreas protegidas, ese trabajo ha sido casi nulo en Honduras”.
No especificó, sin embargo, cuándo la ONU había dado la advertencia a Honduras. Tampoco ofreció más detalles sobre el tema.
El gobierno ha dicho que no impide la acción depredadora en ese territorio por no disponer de fondos.
La biosfera fue declarada en 1980 patrimonio de la humanidad por las Naciones Unidas por ser una zona rica en recursos naturales y un pulmón ecológico importante de Centroamérica.
Su extensión de 5,251 kilómetros cuadrados está cubierta en su mayor parte de bosques tropicales con una altitud de 1,326 metros y más de 75,000 plantas comestibles.
Además, forma parte del denominado corredor biológico mesoamericano que se extiende de México a Colombia.
La biosfera comprende las tres provincias de Colón, y Gracias a Dios, al norte, sobre el Atlántico; y Olancho, al este de Honduras, fronteriza con Nicaragua. Allí viven unos 60,000 indígenas de las tribus pech, misquito, tawahka y garífuna o negro.
En octubre de 1999, el gobierno expulsó del lugar a traficantes armados que habían dotado de motosierras a centenares de campesinos para extraer ilegalmente madera y venderla en el Caribe.
Honduras, un país forestal en 70 por ciento, cada año pierde unas 120,000 hectáreas de bosques a causa del corte ilegal de madera preciosas y coníferas, e incendios provocados en su mayoría por el hombre.