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Descubre tu signo compatible

¿Cómo saber si le agradas a alguien? ¿Tendremos cosas en común? Son algunas de las preguntas que te haces cada vez que pretendes tener una buena relación con el chico o chica que te interesa. Para eso lo primero que tienes que saber es a cuál de los cuatro elementos pertenece tu signo zodiacal A […]

  • ¿Cómo saber si le agradas a alguien? ¿Tendremos cosas en común? Son algunas de las preguntas que te haces cada vez que pretendes tener una buena relación con el chico o chica que te interesa. Para eso lo primero que tienes que saber es a cuál de los cuatro elementos pertenece tu signo zodiacal
  • A cada signo del zodíaco le corresponde uno de cuatro elementos: Fuego, Tierra, Aire, y Agua. Pero antes de entrar a conocer tus signos compatibles te diremos las características de cada uno de los cuatro elementos

LOS SIGNOS DE FUEGO:
(Aries, Leo y Sagitario). Son generalmente buenos comunicólogos, tienen gran facilidad de palabra y sus discursos son motivantes e inspirativos. Son gente impulsiva que no piensa las cosas dos veces. Los signos de fuego se llevan bien con los de fuego y aire y necesitan tolerancia o se llevan mal con los de tierra y agua.

LOS SIGNOS DE TIERRA:
(Tauro, Virgo y Capricornio). Son estables y muy pocas cosas son capaces de alterarlos, son gente que le gusta las cosas buenas de la vida, gozan de las comodidades que pueden pagarse y cuidan mucho su dinero. Los signos de tierra se llevan bien con los de tierra y agua y necesitan tolerancia o se llevan mal con los de fuego y aire.

LOS SIGNOS DE AIRE:
(Géminis, Libra y Acuario). Gozan de los retos mentales, prefieren las pequeñas victorias, gozan de una buena plática y son por lo general personas altamente adaptables y sociales. Los signos de aire se llevan bien con los de fuego y el aire y necesita tolerancia o se llevan mal con los de tierra y agua.

LOS SIGNOS DE AGUA:
(Cáncer, Escorpión y Piscis). Son sensibles, se les dan las artes, sobre todo la pintura y la música, también son los que más rápido se enamoran y desenamoran, son impulsivos, pueden ser egoístas y a veces bastante volubles. Los signos de agua se llevan bien con los de tierra y los de agua, y necesitan tolerancia y se llevan mal con los de fuego y aire.

SIGNOS COMPATIBLES

Aries, Leo y Sagitario son compatibles entre ellos mismos y con Géminis, Libra y Acuario. Se llevan mal con Tauro, Virgo y Capricornio.

Tauro, Virgo y Capricornio se llevan bien entre ellos y con los signos de Cáncer, Escorpión y Piscis. No se llevan muy bien que digamos con Géminis, Libra y Acuario.

Géminis, Libra y Acuario se entienden entre ellos y con los signos de Aries, Leo y Sagitario, y se lleva mal con los signos de Cáncer, Escorpión, Piscis, Tauro, Virgo y Capricornio.

Los signos zodiacales Cáncer, Escorpión y Piscis se llevan bien entre ellos y con los signos de Tauro Virgo y Capricornio y se llevan muy mal con los Aries, Leo y Sagitario.

COMBINACIONES ENTRE SIGNOS

Fuego con Fuego
Cuando las llamas más altas y calurosas se encuentran, pueden producir una conflagración que se consume y apaga… o que ilumina las tinieblas y derrite el hielo y el miedo a las ideas negativas. La opción depende de ambos individuos por igual.

Tierra con Tierra
Puede transformarse en una colosal montaña de fe y vigor… o en un desierto árido según la dirección que tome. Cuando se agita, el resultado puede ser un terremoto con repercusiones volcánicas. La opción también depende de ambos.

Aire con Aire
La libertad de movimiento es total y existen pocas restricciones. Puede desembocar en una gloriosa elevación mental, emocional y espiritual, pero sin los vientos de cambio se vuelve rancio y se contamina, agitándose y trocándose en un tornado frenético. La opción depende de ambos individuos.

Agua con Agua
No hay resistencia y surge un río continuo de inspiración que fluye hacia un océano de mayor esclarecimiento. Pero en condiciones negativas puede gotear estancada sin salida. El agua sacia la sed, pero cuando se descontrola produce inundaciones destructivas. La opción depende de ambos individuos.

Fuego con Aire
El aire aviva el fuego y lo hace arder con más brillo, estimula el entusiasmo y la emoción… o provocando pasión y cólera. El exceso de fuego puede consumir el oxígeno del aire, dificultando la respiración. El exceso de aire puede debilitar la llama. El equilibrio depende de ambos.

Tierra con Fuego
Siempre resulta obvio cuál de los dos es el más fuerte y perdurable: la tierra permanece donde está, a menos que la mueva una explosión interior o la acción de fuerzas exteriores. El fuego traza su propio rumbo, elevándose siempre hacia los cielos, y aunque puede quemar la tierra, nunca puede destruirla por completo. La tierra sustenta al fuego formando una base estable para sus llamas, pero un exceso de tierra puede sepultar al fuego más refulgente. El equilibrio depende de ambos.

Fuego con Agua
Un fuego de gran magnitud puede deshidratar o secar una pequeña cantidad de agua con su calor excesivo. Pero grandes cantidades de agua pueden apagar el fuego, extinguiendo sus llamas. Ambos se temen y respetan instintivamente, e intuyen inconscientemente el peligro de que cada uno es capaz de destruir totalmente al otro. La opción depende de ambos.

Tierra con Aire
La tierra contiene aire y lo necesita, pero el aire no contiene tierra y no la necesita. La tierra debe permanecer donde está, moviéndose sólo por terremotos y fuerzas volcánicas y exteriores. El aire, sin restricciones, se mueve por encima de la tierra obedeciendo su propio capricho y no se queda mucho tiempo en un mismo lugar. La tierra se mantiene distante del aire, aparentemente ajena a su existencia, hasta que fuertes vientos turban las plantas y las flores que crecen arraigadas en ella. El resultado lo determina la opción de ambos individuos.

Agua con Tierra
El agua busca un hogar y lo encuentra en la tierra, penetrando y humedeciendo, bendiciéndola, ya que el agua le permite a la tierra ser madre de seres vivientes, plantas y flores. El agua, sin tierra que humedecer, carece de sentido y es inútil. Los dos están destinados a necesitarse recíprocamente, pero un exceso de agua convierte a la tierra en lodazal o ciénega, y una dosis demasiado pequeña de agua puede perderse dentro de las masas montañosas de tierra. El equilibrio lo logran ambos individuos.

Aire con Agua
El aire penetra en el agua agitándola, la hace bullir y olear, y después se aleja: infiltración o ataque sobre el que el agua no tiene control. Cuando el agua penetra en el aire en forma de humedad, lo torna pesado, pero también suministra lluvia, convirtiéndolo así en su propio elemento: agua, sobre lo que el aire no tiene ningún control. El desenlace no depende de los individuos, sino de la voluntad del destino.  

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