- Bomberos todavía no logran precisar el origen del incendio, mientras la Policía continúa sus investigaciones
Carlos Martínez Morán [email protected]
La Policía del Distrito Cuatro mantiene hermetismo sobre los resultados de las investigaciones del incendio en una bodega donde se quemaron más de 400 computadoras.
La vocería de ese Distrito policial informó que los investigadores continuaban trabajando sobre el caso, pero que no podían revelar los avances logrados.
Adrián Antonio Valverde Alpízar interpuso en ese Distrito la denuncia en calidad de ofendido.
Hasta ayer no se había podido establecer la causa de este siniestro. Los bomberos no precisaban si fue provocado por las supuestas detonaciones que los desconocidos realizaron, o si alguien se introdujo al interior del almacén y le prendió fuego a través de la puerta pequeña que los bomberos encontraron abierta al momento en que acudieron a sofocar el incendio.
En esta acción los encapuchados golpearon brutalmente al señor Lázaro Pulido Osaba, vigilante de una bodega contigua, cuando intentó ayudar al señor Juan Antonio Moreno Urrutia, supuestamente contratado para el resguardo de la bodega donde estaban las computadoras.
“Los desconocidos, además de agredirme, se me llevaron un televisor portátil, una cafetera y diez córdobas que tenía en un bolsillo del pantalón”, indicó Pulido Osaba.
Extraoficialmente se conoció que este caso ha despertado mucho interés en la Policía. Los investigadores no se explican el porqué los encapuchados prefirieron prenderle fuego a la bodega repleta de valiosos equipos sin llevarse nada. Pero al otro vigilante de la bodega cercana le robaron sus objetos de mínimo valor.
Otro elemento que también llama la atención es que únicamente se haya dejado a un cuidador, armado con una pistola calibre 22, resguardando una mercadería valorada en aproximadamente 170 mil dólares, indicó una fuente Policial.
“La lógica indica que para no poner en riesgo una responsabilidad tan grande, se debió contratar a un grupo de personas bien equipadas y no dejar únicamente a un cuidador mal armado y supuestamente traído de Costa Rica sólo para ese fin”, comentó una fuente cercana al lugar del hecho y que prefirió el anonimato.
El hecho se produjo en el barrio Santa Clara de esta capital, y algunos vecinos del lugar comentaron que el vigilante de la bodega incendiada, Juan Antonio Moreno Urrutia, era un hombre de confianza del señor Adrián Antonio Valverde Alpízar, quien supuestamente lo trajo de Costa Rica para el cuido de las computadoras.
Se conoció también que el cuidador no se presentó a su lugar de trabajo la noche siguiente al siniestro y algunos consideran que ya se regresó a su lugar de origen.
