- Aunque procuradora suplente
dice que informe de la OEA ya
absolvió a su país
Arturo Mcfields Yescas [email protected]
La procuradora suplente de Panamá, Mercedes Arauz de Grimaldo, dijo que la Fiscalía especializada en temas de drogas ha sido asignada para hacer un sumario sobre el caso de la permuta de armas entre Nicaragua y Panamá, que posteriormente fueron desviadas a paramilitares colombianos.
En noviembre de 2001 se dio a conocer que unos 3,000 fusiles AK-47 y unos cinco millones de cartuchos procedentes de Nicaragua, estaban en manos de grupos paramilitares colombianos, las que habían llegado supuestamente en el barco de bandera panameña “Otterloo”.
La procuradora suplente, quien se encuentra de visita en nuestro país, dijo que si en el sumario que presente el Ministerio Público saliera involucrada la policía panameña u otras autoridades, se les levantará una investigación como a cualquier otro implicado siempre y cuando el caso así lo amerite.
La funcionaria panameña explicó que pese a que el Ministerio Público prepara un sumario sobre este caso, el informe de la Organización de Estados Americanos ha sido claro en absolver a su país de responsabilidades en el desvío de las armas.
El informe de la OEA señala que las autoridades nicaragüenses no comprobaron si la Policía panameña era verdaderamente el comprador final en el intercambio de armas.
Los empresarios israelíes Oris Zoller y Uzi Kisslevich, representantes de la empresa GIRSA, que negoció la transacción de las armas, declararon que la Policía de Panamá les había contratado para concretar el negocio.
En tanto, el jefe policial de Nicaragua, Edwin Cordero, quien se encuentra en Panamá, en declaraciones a un diario canalero, reconoció haber “pecado por exceso de confianza” al entregar a la compañía GIRSA un cargamento de armas de guerra, supuestamente comprado a nombre de la Policía de Panamá, y que supuestamente terminó en poder de grupos armados colombianos.
El director de la Policía Nacional de Panamá, Carlos Barés, ha negado en diversas oportunidades la complicidad de su institución en este caso.
Asimismo, ha insistido en que el buque transportó las armas en 14 contenedores y éstas nunca estuvieron en Panamá, sino que salieron de Nicaragua directamente a Colombia.
Por su parte Edwin Cordero indicó que “desde hacía muchos años” la Policía de Nicaragua había venido negociando con la compañía GIRSA y que nunca habían tenido problemas de esta naturaleza.
