LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Al borde de un holocausto

María Elena [email protected]

Irak, país de Asia Central, ubicado entre el Tigris y el Eufrates, con 434 mil km cuadrados, está en la mira del Presidente George Bush, para quien no existen términos medios.

Frente a esta situación, tengo la responsabilidad de contribuir a evitar la guerra participando en el movimiento mundial a favor de la paz y respaldando al Consejo de Seguridad de la ONU que, en el marco de la resolución 1441, aboga por el desarme efectivo de Bagdad a través de los medios pacíficos.

El uso de la fuerza no se justifica mientras exista capacidad de persuasión para la solución de conflictos. Si llegase a desencadenarse esta primera guerra del siglo XXI significaría para la ONU, para la humanidad, el fracaso del milenio.

Es momento de escuchar el clamor de las víctimas sobrevivientes de las guerras del siglo pasado quienes desde la experiencia del dolor y el horror vividos piden a la ONU evitar otro holocausto.

Los pueblos europeos y el norteamericano están manifestándose contra la guerra porque no solo significaría el extermino masivo de la población iraquí sino la desestabilización de Asia Central y con repercusiones en todo el Planeta.

Evitar la guerra es un asunto de ética: “No desear para los demás lo que no deseamos para nosotros”. Basta imaginar por un momento los horrores de la guerra. No hay lugar para posiciones ambiguas. La misión histórica de los seres humanos, en este momento, es no permitir esta guerra anunciada que sería la vergüenza del siglo XXI y el reclamo de las próximas generaciones.

La pregunta del milenio es ¿cuántas víctimas mortales hacen falta para conjurar las guerras de la faz de la Tierra?. ¿Es necesario otro Vietnam para demostrar que las guerras no resuelven los conflictos mundiales? Contrariamente, las guerras solamente arraigan el rechazo a quienes las promueven, financian y dirigen. No hay que permitir que el odio y la violencia de tiempos pasados traspasen las fronteras del siglo XXI.

Hay que defender la paz mundial a través del diálogo y la persuasión. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene, además de los instrumentos legales internacionales, el deber de agotar todos los medios para evitar esa guerra a pesar de la voluntad política del Presidente George Bush, que más que el desarme de Iraq pretende el aniquilamiento físico de Saddam Hussein.

Es necesario eliminar la irracional concepción de que “si quieres la paz prepárate para la guerra”. Frente a esa concepción bélica deben prevalecer los medios pacíficos, diplomáticos y el Derecho Internacional.

Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, ha reiterado la firmeza de la ONU, en cuyo diccionario no existe el término guerra porque es contraproducente con las aspiraciones de la humanidad. Asegura que el Consejo de Seguridad de la ONU siga trabajando bajo la resolución 1441 para comprobar el desarme efectivo de Irak y evitar la guerra anunciada por EE.UU. “La paz y la seguridad del mundo saldrán beneficiadas”.

Como madre nicaragüense de un hijo de padre iraquí, como mujer y como ciudadana pacifista del mundo, hago un llamado racional para que todas y todos nos unamos alrededor de las oraciones del Papa Juan Pablo II y de la posición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que abogan, desde lo más profundo de sus cualidades esenciales, para que la paz prevalezca sobre la guerra.

La autora es periodista.  

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