LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Entre el derecho de dos y la muerte de uno

Marcel Martínez Alam

“Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.
Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino…..”

Mt. 18; 5-7

Una vez más la sociedad se enfrenta a la acción macabra de quitarle la vida a un ser humano inocente.

Después del abominable crimen de la violación a una niña de tan sólo 9 años de edad, ésta tuvo que sufrir el del aborto. El solo hecho de pensar en el dolor que ha sufrido me desgarra el alma, pues su fragilidad, pureza e inocencia fueron interrumpidas vilmente arrebatándole todo derecho a crecer sanamente.

He visto cómo las autoridades gubernamentales y no gubernamentales se tomaron el tema de la niña violada y sometida al aborto como un “caso” que nadie quería, un “compromiso” que nadie aceptaba, y esto no por división de criterios ya que bien sabemos que se llega siempre a un entendimiento, sino por los sucios intereses personales de unos cuantos que, antepuestos al resguardo de la vida, son inaceptables. Lo más triste aún, las leyes lejos de promover el orden y esclarecer dudas más bien se hunden en un sin número de interpretaciones cantinflescas… “por un lado dice…..pero el otro lo contradice y como aquí no lo dice , pues se supone”.

Se ha hablado y hablado en interminables discusiones acerca de “Rosa” (nombre que se le puso a la niña para proteger su identidad) de su trauma, que si seguía su embarazo tenía riesgo de perder la vida, que sus derechos no podían ser violados, que sus padres tienen derecho a decidir por ella, etc, etc. Y si en algo estoy de acuerdo, es con el derecho de cada ser humano a preservar y asegurar su vida. Pero me pregunto: ¿No pensaron en el derecho inalienable a la vida que tenía el niño ya perfectamente formado en el vientre de “Rosa”? ¿Hubo alguien que abogara por el derecho a vivir de ese niño, tan niño como “Rosa”? ¿A quien tenía esa criatura que clamó en silencio para que le defendieran su derecho a vivir? Y las más grave de todas mis preguntas: ¿Por qué las personas que abogaron por practicarle el aborto a Rosa pretendían preservarle la vida a una niña sacrificando la vida de otro niño?

No hay que dejarse confundir. Para comenzar, el “aborto terapéutico” no existe, lo que sí existe es el aborto como tal, que es igual a asesinato con premeditación y alevosía, y por ende penado por la ley. No es posible que las personas a favor de matar y practicar ese crimen no vieran que se trataba de un ser humano, un niño con derechos consignados en la Constitución de Nicaragua y, más aún, concedidos por Dios; tanto derecho tiene a la vida Rosa como lo tenía el niño en su vientre.

Hay que imaginarse un instante, sólo un momento, por más crudo que sea tratar de visualizar a los cirujanos que hicieron el aborto, que jugaron a ser “Dios”, que decidieron quién debía o no vivir, e intervinieron quirúrgicamente a Rosa y asesinaron con sus propias manos a la criatura inocente e indefensa que ella llevaba dentro, ese ser pequeño, puro y frágil que luchó por su vida sintiendo como su cuerpecito fue destrozado lentamente.

De acuerdo a la opinión de médicos especialistas, la solución impuesta por las personas y/o movimientos a favor del aborto tenía tanto o mayor riesgo que el hecho de garantizar a la niña todos los recursos técnicos necesarios para llevar el embarazo al mínimo de semanas compatibles con la vida, y practicar una cesárea. Así se hubiera podido preservar la vida de dos niños en lugar de uno ,en vez de que uno de esos dos angelitos fuera víctima inocente de la negligencia humana.

La autora es psicóloga.  

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