- Oswaldo Mairena promete volver al big show
Edgard Rodríguez C.JÚPITER /ENVIADO [email protected]
Hay una frase del propio Oswaldo Mairena, que lo define con bastante exactitud: “Sobre el box, yo me siento del tamaño de Randy Johnson”.
Y entre ambos, sí que hay diferencias y no sólo de tamaño. Mientras el astro de Arizona se eleva a 6.10 pies del piso y forja un espectacular historial en las Mayores, el pinolero trata de hacerse notar con su modesto 5.10 de estatura.
No obstante, el nica nos ha demostrado a través de su carrera, que tiene las suficientes agallas para sobreponerse a sus limitaciones antropométricas, mientras se apoya en un corazón de león y una valentía a prueba de balas.
“Mucha gente dice que yo ni siquiera tengo tamaño de jugador, pero eso no me molesta. Lo único que hago es trabajar duro y defenderme como león cuando estoy en la lomita”, dice a LA PRENSA, el zurdo de Chinandega.
Mairena permanece aún en esta ciudad del estado de Florida, justo donde está situado el hogar de los Marlins en la primavera. Sin embargo, fue hasta este sábado en horas de la tarde, que supo que lanzaría en Albuquerque y no en Miami.
“Yo siempre trato de estar listo para lo que sea. Claro está, que deseaba quedarme en el equipo de Grandes Ligas, pero ahora que voy a Triple A, me iré con la determinación de volver. Para mí esto (ser bajado) no es ningún drama”, dice Oswaldo.
De hecho, muy pocas cosas tienen ribetes de dramatismo para un tirador que ha luchado durante seis años en el béisbol organizado, que se sobrepuso a una ruptura matrimonial y que siempre es visto como un pequeño tirador esforzado.
ESTIMULADO
Eso sí, Oswaldo ya no es aquel escuálido y tímido lanzador firmado por Jorge Oquendo en 1996. Ahora está fuerte y se desenvuelve con propiedad con el inglés. Además viaja en una despampanante camioneta Cadillac del 2003.
“Este es un regalo (de 54 mil dólares) que me hice. Creo que a lo mejor me lo merezco después de todo lo que he pasado para llegar a donde estoy. Me he sacrificado bastante y ahora voy a recoger los frutos”, señala sin pizca de alarde.
Mairena recién firmó un contrato por 300 mil dólares con los Marlins, que sin embargo, se reducirá ligeramente ahora que es enviado a Albuquerque, Nuevo México, donde se asienta el equipo Triple A en la Liga de la Costa del Pacífico.
“No sólo por el dinero deseaba quedarme en el equipo grande, sino porque hay un mundo de diferencia sobre las condiciones y el trato. Además cuando uno prueba las mieles, no quiere dejar que se le escapen”, lamentó.
Mairena va a un año clave en su carrera. Su contrato con los Marlins es por este 2003 y necesita con urgencia conseguir cifras llamativas que motiven la posibilidad de un pacto de consideración con este club o cualquier otro del mercado.
Mientras ese momento llega, Oswaldo disfruta de las comodidades del apartamento que renta, situado en el cuarto piso del Abacoa Town Center de Júpiter, donde tiene el privilegio de sobrellevar estos días de entrenamiento en compañía de su esposa.
Así que Mairena va por el momento hacia las menores, pero estamos seguros que donde lance, lo hará con el corazón en cada disparo.
