- Rafael Monterrey, Luis Daboud,
Eduardo Gadea, Francisco Flores, Pedro Campuzano y
Yardley Sánchez con sus destrezas y desafiantes piruetas han conquistado a una multitud de fanáticos de este deporte extremo… conoce algunas historias
Ricardo Cuadra Garcí[email protected]
Dos ruedas; una pasión, eso es el motocross. Elevarse muchos metros sobre la superficie incrementa la adrenalina a niveles exorbitantes a los pilotos. Son capaces de volar por varios segundos con una destreza impresionante y realizar las más atrevidas piruetas que asombran a la multitud fanática de este deporte extremo.
En los últimos años esta disciplina ha alcanzado niveles de competencia muy altos que le ha permitido conquistar lugares cimeros en el ámbito latinoamericano. Rafael Monterrey, Luis Daboud, Eduardo Gadea, Francisco Flores, Pedro Campuzano y Yardley Sánchez, son algunos de los mejores exponentes de este deporte, todos grandes prospectos con posibilidades de proyectarse aún más.
Rafael Monterrey, miembro del equipo Enimosa-Honda y ganador del recién Campeonato Nacional de Supercross realizado a finales del mes pasado, inició su carrera a los catorce años. Desde niño las motocicletas le provocaban una extraña fascinación. Adquirió una motocicleta y empezó a practicar en un campo privado, hasta que fue alentado por un piloto quien le aseguró que tenía potencial para hacerlo de forma profesional.
“Mi primera competencia fue en La Cuesta del Plomo, en Los Chilamates. Estaba el campeonato nacional 80 especial y aunque empecé la contienda cuando ya estaba por la mitad logré quedar en tercer lugar”, recuerda.
La pasión por los deportes extremos es algo que Monterrey tiene desde niño. A la edad de trece años, en 1996, practicaba el patinaje. Durante dos años consecutivos fue campeón nacional y se retiró invicto, “nunca nadie me pudo ganar”, asegura orgulloso. “Fui campeón centroamericano en velocidad y acrobacia, en los torneos que se realizaban en el Bolerama y los efectuados en el Injude”.
El retiro del patinaje se debió a la lesión que sufrió en ambas muñecas un día que practicaba en su casa.
En el motocross, categoría 80 especial, fue campeón novato en una ocasión y en otra oportunidad alcanzó el segundo lugar. Recientemente en una competencia internacional, en la que participaron pilotos de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, obtuvo el primer lugar.
“Siento una pasión por las motos, la verdad es que me vuelven loco el sólo escuchar su sonido. Cada vez me gusta más este deporte; la velocidad, los saltos y las piruetas”, asegura Monterrey quien no tiene ningún reparo en confesar que admiraba a Felipe Maranhao y Luis Daboud. “Con mucho empeño he logrado alcanzar ese mismo nivel”.
Según Monterrey este nivel lo ha logrado con muchos esfuerzos y por el fogueo que ha tenido a nivel internacional. “He tenido la oportunidad de conocer a corredores más agresivos, rápidos y eso me ha ayudado mucho a superarme”. Esta joven promesa del motociclismo nacional (con apenas veinte años y muchos logros alcanzados) considera que nuestro país cuenta con valioso material humano capaz de dar batalla en eventos regionales.
Asimismo, recomienda la práctica de este excitante deporte a los jóvenes, pues está lleno de muchas emociones y produce satisfacción personal. “Recomiendo este deporte, pero les recuerdo que necesita de una preparación especial. Muchas personas creen que se trata sólo de montarse en la motocicleta y acelerar, pero no es así. Se debe entrenar a conciencia para trabajar cada músculo de tu cuerpo para que éste sea capaz de resistir el agotamiento y que sea uno quien domine la motocicleta y no ella a uno”.
Este piloto, quien conduce una Honda 125 cc, asegura que pese a que sus tres primeros años en este deporte fueron los más peligrosos, hasta el momento —y debido a su preparación física— no ha tenido accidentes graves que lamentar. “Si bien es cierto que en mis primeros años era más temerario, me tomaba muchos riesgos sin pensarlo dos veces, sólo tuve una fisura en el hombro y algunos golpes en el cuerpo, pero nada severo”.
Kitty Monterrey, mamá de Rafael, al inicio prefería no asistir a los eventos donde su hijo corría. Tenía temor, ya que consideraba que era un deporte con mucho riesgo, pero poco a poco fue convencida y ahora, además de ser la presidenta de la Comisión Nicaragüense de Motocross (Conimoto), acompaña al piloto en todas las competencias.
Monterrey los fines de semana que no hay torneo de motocross, practica también surf, y estudia el primer año de Ingeniería en Sistemas en la Unicit.
¿Quién lo invento?
La modalidad de supercross fue “inventada” por los norteamericanos a inicios de la década de los ochenta. Aquí no es necesario trasladarse a un bonito paraje para ver las carreras, pues lo que se hace es traer arena de cualquier lado y se construye un circuito artificial en un estadio, el cual muchas veces es limitado por las dimensiones del mismo.
Se usa una técnica distinta, realizar los saltos correctamente es necesario para quedar de los primeros, muchas veces habrá que decidir por dónde se realiza el salto pues no siempre es aconsejable hacerlo por el mismo sitio si se tiene delante un adversario. A veces se debe hacer por un sitio más arriesgado que por otro. La velocidad es menor que en motocross alcanzándose los 60 ó 70 km/h.
La marcha más usada será la segunda quedando la tercera reservada para afrontar saltos triples. Aquí la 4ª y 5ª no se usan. En esta modalidad se empezaron ha hacer los concursos de saltos.
Una motocicleta 125 cc cuesta aproximadamente 5,500 dólares, y se le debe dar un mantenimiento periódico. El casco para proteger la cabeza de los golpes tiene un costo de 150 dólares, un buen par de rodilleras (con garantía de por vida) cuestan 800 dólares y se necesita además botas especiales. En total son casi 1,500 dólares lo que cuesta el equipo para practicar este deporte.
Desde los dieciséis años, Luis Daboud participa en todos los torneos nacionales con su motocicleta Honda. El motociclismo lo lleva en la sangre ya que su papá practicó por muchos años este deporte.
“Cuando regresamos de Estados Unidos en 1992, traje una motito y empecé a participar. Me metí de lleno con los profesionales, ya que en ese tiempo no había tantas categorías como hoy en día. Conseguí el patrocinio de Casa Pellas y en mi primer año logré el subcampeonato”, recuerda.
“Al año siguiente me fracturé la clavícula al caerme la moto encima en una sesión de práctica. Ese mismo año, en una carrera caí en el arranque y una moto me pasó encima y me fracturó el tobillo, así que casi no tuve acción ese año”.
En 1994 nuevamente obtuvo el segundo lugar, y los siguientes cuatro años fue campeón. Este año quedó en segundo lugar, detrás de su compañero y amigo Rafael Monterrey.
“La primera vez que experimenté un salto en la motocicleta sentía como si iba en un Boeing 747. Cada vez que corro siento como si me desconectara del mundo, todas mis emociones se alteran, es una sensación increíble”.
Graduado en la Universidad Mobile en la carrera de Administración de Empresas, Daboud tiene su propia empresa que produce envases plásticos y recientemente sacó al mercado una línea de agua purificada.
“El motociclismo es mi hobbie, pero no se puede vivir de eso, no te ganás la vida con este deporte. Al final del año lo único que te queda son los trofeos (si ganás), las cicatrices y la satisfacción de haber quedado en las primeras posiciones, así como también el apoyo de las personas que confiaron en vos”.
El entrenamiento
El entrenamiento del piloto de motocross o supercross, es similar al de cualquier otro deportista de diferente disciplina. Además, debe complementar sus entrenamientos en motocicleta con varias horas diarias de gimnasio. Las partes del cuerpo más tratadas son las piernas, la espalda y los antebrazos.
Las piernas deben aguantar en la medida de lo posible las irregularidades del terreno, al igual que las suspensiones, para lograr de esta manera un sufrimiento menor en su espalda. Los antebrazos, los responsables de dominar la motocicleta, deberán ser capaces de aguantar durante casi una hora el tiempo que dura la carrera.
La mayoría de las caídas en motocross y supercross se deben por el agotamiento físico. En una carrera los pilotos pierden hasta cerca de dos kilos de su peso corporal.
El motocross es una modalidad más antigua que el supercross. Data de finales de la década de los cincuenta, inventada por los ingleses. Aquí la espectacularidad se basa en un circuito de terreno abrupto, en el cual se alcanzan velocidades máximas de unos 80-90 km/h, raramente se usa la quinta velocidad, las velocidades más usadas son segunda y tercera dejando la cuarta para algunos tramos de recta.
En los saltos es imprescindible tomarlos bien, ya que saltar innecesariamente lleva una falta de tracción en la moto lo que provoca pérdida de tiempo.
