Elmer Ramírez España
Luego de escuchar las palabras del diputado Jaime Morales Carazo, respecto a una posible reforma a la Ley de Estupefacientes que podría dejar en libertad a Arnoldo Alemán, no me queda más que pellizcarme para saber si es o no realidad lo que estoy viviendo.
Textualmente el mencionado diputado dijo: “…es como proclamar un suicidio político, ante una situación que tiene el rechazo y repudio nacional e internacional”.
Para los demócratas, para quienes desean que la justicia no sea ciega y sí objetiva y que se aplique todo el peso de la ley, la expresión unísona es: vergüenza nacional. Y para quienes desean la libertad de un caudillo, especialista en lavado de dinero, malversación, fraude y otros, una cuota proporcional del delito por encubridores.
La Corte entretanto sigue como siempre, dividida acerca de la necesidad de aprobar una ley específica sobre lavado de dinero, unos arnoldistas, otros sandinistas, dominando, estirando y encogiendo dentro de la palestra política para ver qué es lo mejor que podrían obtener de esta tentativa de libertad para el caudillo. La corrupción no puede recibir semejante solidaridad. Hay que cerrar filas para responder y solidificar lo que queda de democracia política y de justicia equitativa.