Keinar R. Sequeira
Mi bebé aún no puede entender pero quiero que sepa que siempre estuve allí, en su nacimiento, no físicamente pero sí espiritualmente.
Quiero que, por favor, se cuide. La vida es muy dura, difícil, pero con calma y mucha paciencia se resuelve todo. Él debe estudiar porque es la única manera de superarse.
Tiene que ser un buen muchacho y ayudar a los demás. Dios existe, Él le ayudará cuando se lo pida. La maldad no es buena, ya que siempre se regresa. Le pido que cuide a su mamá y a sus abuelos, que quiera mucho a mi mamá, que es su abuela. Que recuerde que el cielo es el único límite y con esfuerzo se puede lograr todo. Las malas amistades sólo llevan a hacer locuras. Hay que observar y aprender. Nunca decir no puedo. Nunca mentir acerca de su nacionalidad, de su origen, ya que él, mi bebé, es hispanoamericano y siempre debe llevar eso consigo.
De lo malo debe aprender y de lo bueno gozar. Ayudar a los pobres, ser humilde pues con la humildad se gana mucho más. Confiar en sí mismo, cuidarse y ser siempre el mejor, y yo siempre estaré orgulloso de mi bebé, pase lo que pase.
Marine de origen nicaragüense, de 23 años de edad, que le escribe a su bebé de días de nacido, desde Kuwait en vísperas del comienzo de la guerra en Irak.