- El estilo de vida de los pequeños y sus hábitos alimenticios, son los que determinan que padezcan o no de sobrepeso
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La vida acelerada de la sociedad contribuye al aumento de la cantidad de menores obesos. La doctora Aleyda Siu Villarreal, Presidenta de la Asociación de Nutricionista y Dietistas de Nicaragua (ANNUDI), sostiene que la obesidad es para la Organización Mundial de la Salud (OMS), una enfermedad crónica.
El aumento de estaciones de comida rápida, comunes en la sociedad moderna, contribuye a que este mal se expanda.
Según la investigadora Yolanda Barberán de la revista “Mujer Actual”, los niños obesos tienen muchísimas más probabilidades de padecer en el futuro (edad adulta) enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis, ciertos tipos de cáncer y piedras en la vesícula.
También pueden presentar enfermedades psíquicas al llegar a la pubertad o adolescencia, como depresión o baja autoestima.
Factores de obesidad
Uno de los factores que influye en el aumento de peso de los infantes es el hábito alimenticio a los que está acostumbrada la familia.
No podemos hablar de malos o buenos hábitos, veremos este problema desde el punto de vista de calidad alimenticia.
En la mayoría de las familias nicaragüense se suele acompañar los alimentos con otros componentes como: los frijoles con crema, el arroz con la salsa de tomate, frituras, queso frito, maduro frito. Esto ocasiona una sobredosis de carbohidratos, que si bien es cierto proveen energía, no contribuyen a la verdadera nutrición.
Lo ideal es incluir en la dieta, ensaladas y refrescos naturales. El consumo de comidas rápidas, prehechas, gaseosas, y la poca actividad física, son otros aliados del problema.
La vida sedentaria es perjudicial. Según la doctora Siu, los niños deben comer en el comedor o lugares donde no tengan distracciones como la televisión.
Sucede que cuando los niños comen mientras ven televisión, lo hacen de manera mecánica y el estímulo de la saciedad no llega a su cerebro. Aunque comen lo suficiente, su cerebro no procesa que ya comió.
El niño conoce los alimentos cuando llega a su primer año de vida, por lo tanto sabe lo que le gusta y lo que no le gusta. Esta clasificación es inculcada por los padres. Su historial alimenticio estará determinado por lo que le enseñaron a comer.
¿Es hereditaria?
Estudios científicos demuestran que si los dos padres de un niño o niña son obesos, la probabilidad de que tenga sobrepeso es alta.
La ‘leptina’ es el producto del gene que ocasiona la obesidad y es producido en el tejido adiposo. Los receptores de la ‘leptina’ están presentes en el hipotálamo y ayudan a regular el consumo de comida.
Recomendaciones
– Minimizar los niveles de grasa (mantequilla, frituras, embutidos).
– Inculcar a los niños desde pequeños el gusto por las frutas y verduras.
– Cocinar con aceites vegetales
– No premiar o castigar al niño con alimentos.
– Evitar llevar a casa alimentos que sean altos en calorías.
– Tapar en recipientes oscuros aquellos alimentos que el niño se vea tentado a consumir.
– Practicar caminatas o juegos familiares al aire libre.
– Disminuir las visitas a lugares donde el niño sienta los deseos de comer (restaurantes, cines, centros de comidas rápidas, etc.).
– No abusar de vitaminas a temprana edad.